El Sombrero del Maestro

Por Leonel Puente Colin - 27 de Agosto, 2008, 18:54, Categoría: Paquete Cuento

El Sombrero del Maestro

Era el alumno más lento del grupo. Nunca entendía la lección y era necesario repetírsela cerca de veinte veces para que captara algo. Siempre tenía alguna duda, siempre tenía una pregunta que hacer y sus compañeros siempre se reían creyéndolo tonto. En ocasiones era desesperante y al maestro la daban ganas de ahorcarlo, pero tenía una paciencia casi infinita y, luego de respirar profundo, comenzaba de nuevo a exponer el tema, a dar nuevos ejemplos y explicaciones.
Un día, aquel niño lento y desmemoriado, esperó a que todos sus compañeros salieran para pedirle un favor:
- Si usted me regala su sombrero, ya no voy a hacerle tantas preguntas, se lo prometo.
El maestro, intrigado, le preguntó:
- ¿Y para qué lo quieres?
- Pues lo quiero para ponérmelo. Estoy seguro de que así voy a aprender mejor.
- Yo no creo que mi sombrero solucione las cosas, sería más importante que pusieras más atención y que leyeras bien tus libros. Además ya está muy viejo.
El niño salió cabizbajo del aula y el maestro se quedó pensativo.
Al día siguiente, nadie preguntaba nada al final de la lección. Todos decían haber entendido, pero cuando llegaron los exámenes, las calificaciones generales bajaron. Y al siguiente período bajaron aún más.
Aquel niño lento, desmemoriado y preguntón, jamás obtuvo diploma en aquella escuela, pero de aquel grupo fue el único que continúo estudiando en serio. Tenía razón su maestro, aquel viejo sombrero no solucionaba las cosas, pero si se lo hubiese regalado, verdaderamente habría aprendido mucho mejor.

Leonel Puente.
27 de Agosto del 2008

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

Medio millón y sumando.

Por Leonel Puente Colin - 27 de Agosto, 2008, 13:10, Categoría: General

Visiten el Blog de los Chobojos, que es la columna vertebral del Proyecto Cultural Chobojos. Ahí encontrarán cerca de 800 entradas que incluyen cuento, poesía, prosa poética, artículos temáticos, artículos de fondo, artículos de opinión, dibujo, fotografía, frases célebres, chistes y una gran diversidad de trabajos interesantes.
Hace unos días, cumplió tres años de existencia y, casi a la par, rebasó el medio millón de visitas. Esto, hablando de blogs culturales en internet, no es cosa fácil; sin embargo, la consistencia y la calidad han servido para lograr estos resultados.
Lean, reflexionen, opinen, comenten; este es un espacio para la creación y difusión de la cultura en todas sus expresiones.
VISITA

La palabra y las ideas sin fronteras
 

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

La Mancha

Por Leonel Puente Colin - 26 de Agosto, 2008, 12:27, Categoría: Paquete Cuento

La Mancha

Había una mancha en el techo de mi habitación, estaba exactamente encima de mi cama. Era una mancha cambiante.
Al principio tomaba la forma de algún animal o de alguna planta, pero después aparecieron rostros. Rostros de seres humanos que no conocía; de todo tipo, de todas edades y de todos los tiempos. A veces parecía que quisieran hablarme, comunicarme algo muy importante, pero permanecían silenciosos.
Hubo uno que me llamó la atención especialmente y le tomé una foto con mi vieja cámara; era el rostro de una mujer de pelo largo en actitud pensativa. Mostré la imagen a varias personas y todos coincidieron en que no se veía nada, que ahí no existía mujer alguna, que se necesitaría tener mucha imaginación o estar loco para encontrarle tal o cual forma. Para todo el mundo solamente era una mancha grisácea. Para mí representaba una imagen sumamente singular y hermosa y no comprendía como es que no la podían percibir.
Compré pintura y retoqué toda mi habitación, al techo le pasé dos veces la brocha. La mancha desapareció y rompí aquella fotografía, pero ahora me arrepiento de haberlo hecho porque ya no son divertidos mis insomnios.
Extraño aquella mancha.

Leonel Puente
24 de Agosto del 2008
Medianoche

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)

Princesa Encadenada

Por Aracelli Rodríguez - 25 de Agosto, 2008, 16:08, Categoría: Más allá del color

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

El Falso Ecologista

Por Leonel Puente Colin - 20 de Agosto, 2008, 20:20, Categoría: Doctor Yonquinstein

El Doctor Yonquinstein había terminado con su ejercicio de vacío mental y estaba preparado para recibir al primer paciente del día, pero este no llegaba. Mientras esperaba, se dio a la tarea de revisar el expediente correspondiente y lo que encontró fue una copia de la copia de lo mismo. Aquel individuo parecía representar la misma escena una y otra vez sin apenas variar un poco las palabras, la actitud y los gestos; lo único que cambiaba era el color de la camisa que llevaba puesta en cada sesión, pero nada más. Las intervenciones del doctor eran casi inútiles y era ya tiempo de provocar algún cambio o de remitir al paciente con otro especialista que pudiese lograr una mejor empatía. Eso era lo éticamente correcto, pues, de no ser así, el hecho de retener o conservar a un paciente al que no se puede ayudar ni curar, se convierte una falta de dignidad profesional. Seguir cobrando por un servicio intrascendente es un vicio que no estaba dispuesto a adquirir.
De pronto, sono el timbre del interfóno.
- Doctor. Ha llegado el señor X. ¿Lo dejo pasar?
- No debería, porque lleva 20 minutos de retraso, pero haré una excepción aunque el límite de espera son 15 minutos.
La puerta se abrió intempestivamente y el señor X, sin saludar ni cerrar la puerta, se fue a sentar en el diván de cuero negro del consultorio. El doctor Yonquinstein, se levantó de su sillón, cerró la puerta y regresó a su sitio. El señor X comenzó con su eterna cantinela:
- ¡El mundo es un asco, es horrible! ¡La gente tira basura por todas partes, contamina los ríos, los mares y extermina a los animales! ¡Ya estoy harto, harto, harto!
Después de estas palabras desesperadas con las que iniciaba cada una de sus sesiones, el señor X continúo hablando de los daños a la atmósfera, de la capa de ozono, del deshielo de los polos, de la comida transgénica, de los alimentos grasosos y de las bebida
s azucaradas. De tanto en tanto, se acariciaba las muñecas y estiraba los brazos hacia arriba.
- Es verdad lo que usted dice, también es verdad que si la sociedad se organizara y tuviera una mínima educación cívica, se podría frenar en cierta medida el avance de los daños, sin embargo, los responsables principales de los daños a la naturaleza, son los grandes industriales: ellos son los que arrojan volúmenes enormes de basura y son quienes controlan los mercados decidiendo qué se produce y cómo, sin importar los daños que eso cause al ambiente...
- Ya sé por donde va doctor... Usted pronuncia las palabras "grandes industriales" con sumo desprecio. Debo recordarle que mi padre es uno de ellos y que es un gran hombre: da limosnas a los pobres, dona libros a las escuelas, tiene tres beneficencias y es muy culto. Además genera empleos y es un buen cristiano. Nada se le puede reprochar.
- Si mal no recuerdo, su padre es dueño de una de las marcas de cosméticos más exitosa del país ¿verdad?.
-Así es y a mucha honra.
- ¿Sabe usted que contienen sus productos?
- Contienen los mejores materiales, los más finos y exclusivos.
- ¿Como placenta, por ejemplo?
- ¡No, claro no! ¡Nos está usted difamando! ¡Voy a salir de aquí y se va a quedar sin su mejor cliente, se lo advierto! Mi padre le da un cheque muy generoso para que me atienda ¿piensa quedarse sin ese jugoso ingreso?
El doctor Yonquinstein, serio por fuera pero por dentro riéndose a carcajadas, se levantó de su asiento, se encaminó hacia la puerta y la abrió. La sesión aun no terminaba pero con un elegante ademán invito a su paciente a abandonar su consultorio.
El señor X, acostumbrado a doblegar a las personas con sus amenazas, se sorprendió pues no esperaba aquella reacción. Salió soltando blasfemias y era seguro que no volvería por ahí. Mejor así porque, aunque esa no era la mejor manera de finiquitar una terapia que no evolucionaba, el doctor Yonquinstein ya estaba harto, harto, harto de ese paciente, y no porque su padre fuese o no un gran industrial, sino porque si algo odiaba era la impuntualidad y el señor X había roto la marca de retrasos a sus citas: también los médicos son humanos y tienen sus manías.




Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

Magdalena Penitente

Por Aracelli Rodríguez - 14 de Agosto, 2008, 15:51, Categoría: Más allá del color

 

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

Cerca y Lejos.

Por Leonel Puente Colin - 13 de Agosto, 2008, 17:02, Categoría: Choritos

Para saber qué tan cerca o qué tan lejos está algo [o alguien], hay que recorrer las distancias correspondientes. Sólo recorriendo los espacios se comprenden las distancias

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

ANTÍGONA

Por Aracelli Rodríguez - 11 de Agosto, 2008, 18:41, Categoría: Más allá del color

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

BATALLA DECISIVA

Por Leócrates - 29 de Julio, 2008, 12:31, Categoría: Casi Poesia

Por Leócrates.

"Los Dioses mueren mil veces".
Ju. Ce. San.

"Mounstruos en amenazante tropel".
Al. Ma. Iba.

 
Contra la ignorancia, la mediocridad y la desidia
Comenzó la batalla decisiva
¿Quién entrara en combate primero?
¿Será un mestizo, será un indio?
¿Será un mulato, un negro o un moreno?
¿O será acaso uno güero...?
Quizá una amazona ya partió sola
Poniendo el ejemplo en silencio.

Cae una lluvia fina
Y la noche se avecina
No hay una sola persona alrededor
Y domina el silencio dentro de la Flor.

Podría perfumar las palabras para que no se entiendan
Pero no soy ni alquimista ni progresista
Soy tan solo un aprendiz de escritor
A quien las venas ya le revientan
Precisamente por tanta ignorancia, mediocridad y desidia.

Hace años, muchos años para un solo corazón
Aquí mismo quebré mi Destino
Quizá maldito aquel desatino
Quizá no...
Así estaría escrito.

Meses atrás
Habiendo tocado fondo
Comenzó el camino del retorno
A mi ser original
A mi alma sencilla.

Hace unos días
Cual delirante pesadilla
Soñé con una mortaja fría
Y con un coro de arpías.

Hoy
Apenas pasadas dos líneas horarias
Sin ceremonias innecesarias
Un mago me regaló una pluma con verde tinta
Nueva, fresca, y de esperanzas encinta.

Ha comenzado ya
La batalla decisiva
Contra la ignorancia, la mediocridad y la desidia
Y no tengo miedo
Solo que aún no me ha cerrado la vieja herida.

Estoy más que agotado
De tanto caminar por la vida sin rumbo
Y mi maestro, implacable demiurgo
Por un rato duerme, está cansado
Pero una vez haya despertado
Habrá de crear nuevos y fabulosos mundos.

Por un instante pienso en amargas derrotas y en brazos cruzados
Por unos momentos me pierdo en angustias y colapsos
Ganas tengo de salir corriendo desaforado
Pero la traición es el más bajo de los pecados

De pronto, veo extrañas luces rojas a mi alrededor
Y tiemblo como un niño pequeño frente a lo inesperado
Mis piernas flaquean, me traspasa un grave dolor
Luego sonrío...
No son demonios, ni siquiera son mounstros:
Son locas luciérnagas cantándome una canción.
 
Frente a la entrada principal de la Sala Nezahualcoyotl, divina flor de mis añoranzas.
7:17 p.m. C.C.U./Campus C.U./UNAM
25 de Julio del 2008
Planeta Tierra.

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

Secuencia de Verano

Por Leonel Puente Colin - 29 de Julio, 2008, 12:30, Categoría: Debrayarte







Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

Progenitores

Por Leòcrates - 25 de Julio, 2008, 21:07, Categoría: Casi Poesia

MADRE POESÍA

aunque mis palabras no riman

¡jamás dejes que me rinda!

PADRE PENSAMIENTO

¡házme pedazos

si te miento!

Centro Cultural Universitario, Campus C.U., UNAM

7:07 P.M.  25/Julio/2008

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)

Rebeldia borrada

Por Leonel Puente Colin - 25 de Julio, 2008, 15:18, Categoría: Fotos, fotitos, fotazas.

Permalink ~ Comentarios (1) ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

No sé nada y soy feo

Por Sócrates - 22 de Julio, 2008, 9:36, Categoría: Sofías y Sofíos

SÓLO SÉ QUE NO SÉ NADA.

Sócrates.

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

El Fantasma

Por Leonel Puente Colin - 21 de Julio, 2008, 15:10, Categoría: Paquete Cuento

EL FANTASMA

Todo comenzó un día en que desaparecieron un par de discos de colección que me habían costado muy caros y que nada más había escuchado una vez. Nadie los vio, nadie los tomó prestados, nadie sabía nada acerca de ellos. Rabié y hasta maldije, pero nada funcionó: los discos desaparecieron misteriosamente. Entonces, en tono irónico grité:

- ¡Ha de haber sido un fantasma el que se los llevó!- y salí azotando la puerta.

De ahí en adelante, si algo se rompía, se descomponía o desaparecía, ningún miembro de la familia era responsable; todas las cosas extrañas que ocurrían en aquella casa eran causadas por la malévola actividad del fantasma.

Por aquella época, mis padres estuvieron a punto de divorciarse; mi hermano a punto de morir en un choque automovilístico; mi hermana casi se casa sin haber cumplido la mayoría de edad; y yo, por poquito me meto a un seminario jesuita para escapar de la maldad del mundo. Afortunadamente, no ocurrió nada de lo anterior y la situación de mi familia mejoró; pero el fantasma se volvió más y más presente cada día. A veces, en plena hora de la comida, sucedían fenómenos extraordinarios: la radio cambiaba de estación de manera brusca y, en lugar de emitir música de Mozart, teníamos que comer al ritmo de cualquier sonsonete de moda que entonaba algún artistilla fugaz. En otras ocasiones, la radio se apagaba y se encendía el televisor; me daba gustó si el canal elegido era cultural, pero me resultaba insufrible si se trataba de un programa de concursos o de chismes. Pero nadie se quejaba, sufríamos la presencia del fantasma con paciencia.  

Poco a poco, la casa se fue volviendo un raro lugar para vivir, pero como teníamos problemas mucho más graves por resolver, nos fuimos haciendo a la idea de soportar los caprichos de nuestro "inquilino" e, incluso, formamos una especie de frente común para combatirlo mediante la indiferencia. Si se encendía el televisor y teníamos que mirar las odiosas telenovelas, lo hacíamos y ya; si se encendía la radio en medio de un aburrido y vacuo discurso político, lo escuchábamos fingiendo atención; si algo desaparecía, se descomponía o rompía no le dábamos mayor importancia. Actuábamos como si nada nos hiciera falta. Supongo que tal actitud lo irritó, y motivó que sus fechorías aumentaran en cantidad y violencia; la casa quedo casi vacía de muebles y de adornos y nos habituamos al ambiente: discursos científicos mezclados con chismes relacionados con las celebridades del momento, música de Bethoven revuelta con anuncios comerciales de pañales para bebés, conciertos de rock pesado amalgamados con misas en la Catedral o en el mismísimo Vaticano… y en fin, no tenían límite sus excentricidades.

Nunca supimos si el fantasma era hombre, mujer, niño, adolescente o anciano. Quizá ni era un ente con características humanas. Nunca se materializó, pero interactuó íntimamente con nosotros en los tiempos más críticos de nuestra existencia. Aquel fantasma todavía habita en aquella casa, pero mis padres no quieren vender ni rentar esa propiedad por todos los sacrificios que tuvieron que hacer para obtenerla. No estamos de acuerdo en que sigan ahí, sin embargo respetamos su decisión, además, de un tiempo para acá, han ido apareciendo varias de las cosas que se habían esfumado. Regresaron mis discos, nuevecitos y empacados; regresó la guitarra de mi hermano, y la madera es más fina de lo que era; regresó la colección de monedas de cobre de mi madre, nada más que ahora son de plata; los vinos tintos de mi padre ya están en su lugar y todos son del año en que la cosecha fue excelente (yo no recuerdo que fueran tan finos y creo que tenían fechas distintas, pero tengo mala memoria y es muy probable que esté equivocado); los perfumes franceses de mi hermana también han sido devueltos y huelen muy bien. Quizá el fantasma se cansó, se aburrió, se arrepintió o vaya uno a saber que pasó; tal vez hasta se siente un poco agradecido con nosotros porque también hemos encontrado cosas que no eran de nosotros, algunas muy finas.

Ya nadie le echa la culpa al fantasma, es más, extrañamos su antigua presencia. ¿Se estará muriendo, estará enfermo? ¿Lo aniquiló nuestra falta de respeto? Quizá simplemente ya no se siente a gusto y planea mudarse de éste hogar.

 
Leonel Puente

7 de Noviembre del 2007

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

Los Chobojos en Radio Ciudadana

Por Chobojo Master - 20 de Julio, 2008, 9:45, Categoría: General

 

¡Hoy, hoy, hoy!

No vayan a pronunciar la “h” como jota. No está escrito en inglés... además sonaría a joi, joi, joi y el asunto no es de risa. Ja. Tampoco lo relacionen la frase terca que pronunció alguna vez el expresidente Vicente Fox (no le gusta que le digan así, le gusta que le sigan diciendo “Señor presidente”. ¡Ah!, al fin y al cabo sigue siendo un hombre de mente enferma.). ¡No! El asunto es otro.

El hoy, hoy, hoy, se refiere a que este día domingo 20 de julio de 2008, los Chobojos se presentarán en vivo y a todo audio en Radio Ciudadana (660 del cuadrante de AM), en el programa “Letras para no dormir”, que dirige muy atinadamente SandraVázquez. Esto sucederá a las 23:00 hrs. terminando a las 2:00 del día siguiente.

Todos aquellos que residan en la Ciudad de México y zonas aledañas, pueden pegar la oreja a la bocina, tomar café a granel, fumar sin restricciones, hablar a la estación e interactuar.

No hay pretexto para no escucharlo.

Estará presente la espontaneidad; podrán adentrarse a la “zona seria” de los Chobojos; escuchar las anécdotas que dieron inicio a nuestro proyecto cultural; hablaremos de nuestro México, de la literatura, de... qué sé yo: todo lo que sea posible hacer en tres horas de transmisión. Justo lo que haremos en el programa será cometer cultura.

Así pues, chobojos, todos están invitados a esta tertulia nocturna.

Ya pondremos otra entrada en el Blog para platicarles qué tan sabroso estuvo el evento, lo que en él ocurrió y, si es posible, parte de sus contenidos en audio. Lo último no es una promesa, es una posibilidad.

Recordando la maravilla de las ondas hertzianas: Chobojo Master

Permalink ~ Comentarios (1) ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

Paloma Negra

Por Heriberto Martínez Cisneros - 16 de Julio, 2008, 19:42, Categoría: Fotos, fotitos, fotazas.


Paloma Negra
Heriberto Martínez Cisneros (Fotógrafo
)

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

Fragilidad

Por Leonel Puente Colin - 16 de Julio, 2008, 13:29, Categoría: Choritos




Así como la llama de una vela se defiende contra el viento, nuestro espíritu se enfrenta a su extraño Destino.




Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

Ejercicios Existenciales.

Por Leonel Puente Colin - 15 de Julio, 2008, 16:11, Categoría: Doctor Yonquinstein

El Doctor Yonquinstein miraba el horizonte desde el piso 38 del edificio más alto de la ciudad. La tarde estaba templada, el sol brillaba sin deslumbrar y el soplo del viento resultaba agradable al contacto con la piel.
Nada en particular ocupaba la mente del doctor, de hecho, antes de comenzar su día de trabajo, necesitaba realizar una difícil tarea que podría llamarse ejercicio de vacío, consistente en varios ejercicios de respiración y relajación para entrar en un estado neutral de pensamiento y sensación.
Este ejercicio de vacío ya lo tenía muy bien ensayado y siempre resultaba muy útil para no obstruir su práctica terapéutica, sin embargo, para dominarlo necesitó varios años y una disciplina constante. Escuchar a alguien sin juzgar o prejuzgar es una tarea compleja; no basta oír, también hace falta captar las circunstancias específicas, la visión particular y los detalles personales de quién habla. No se trata de "darle por su lado"; el objetivo es entrar en su mundo y tratar de comprenderlo.
Todos los días, excepto los Lunes que era el día que había elegido para descansar, atendía a cuatro personas, no más; la cuarta de ellas, en ocasiones, no pagaba honorarios o aportaba una cuota muy baja pues sentía un compromiso con la gente de escasos recursos (además de que le permitía tener contacto con la problemática de las distintas capas sociales).
El Doctor Yonquinstein, a lo largo de su carrera, había tenido casos de todo tipo en su consulta: quejas sentimentales, traumas profundos, fantasías sexuales imposibles de llevar a la realidad, celos enfermizos, relidades paralelas, desdoblamientos de personalidad, relatos de mundos posibles ya extinguidos o por descubrir, incoherencias, disparates, discursos de "iluminados"... Sus archivos albergaban una vasta gama de experiencias humanas, de primera mano, con las que fácilmente se podrían escribir un sinnúmero de cuentos, novelas, relatos de ficción, guiones para radio o cine, y hasta tratados completos de psicología o filosofía; sin embargo, dada su ética profesional, resguardaba en silencio todo ese "material".
Casi siempre, al terminar su jornada, volvía a efectuar su ejercicio de vacío; pero había ocasiones en que, a pesar de su gran capacidad para sondear el alma humana, alguno de sus pacientes rebasaba sus parámetros y entonces recurría a otra herramienta, a otro tipo de método de auto-purificación: un espejo, de cuerpo completo, pegado en la pared y cubierto con una tela púrpura, que en dichas circunstancias descubría para mirarse el tiempo que consideraba preciso para luego concluir su introspección diciendo, en voz alta, la frase de uno de los maestros que más habían influido en su formación.
"Nada de lo que es humano me es ajeno"

Al marcar el reloj las 2 p.m., su secretaria le informaba por el interfón:
- Doctor, [la persona X, Y o Z], ha llegado. ¿Puede pasar?
- Claro que sí, pero no me hable usted con una voz tan sensual; por favor haga lo posible por utilizar un tono oficinesco, burocrático, impersonal...
- Muy bien doctor, seguiré sus indicaciones.
Ambos sonreían, pues era un viejo chiste entre ellos.
La secretaria invitaba amablemente a la persona en cuestión a que pasara al consultorio y el doctor Yonquinstein tomaba asiento en su viejo sillón. Invariablemente recibía a sus pacientes con una mirada penetrante y un gesto esfíngeo, indescifrable.

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

La cola de las tortillas

Por Leonel Puente Colin - 8 de Julio, 2008, 17:39, Categoría: El Perro del Mal

Aquel Sábado, el Perro del Mal (cannis malignus perrae) había amanecido con una hambre feroz. Se encaminó presuroso hasta la cocina para prepararse un opíparo y generoso almuerzo, pero no había tortillas de maíz. Tenía un paquete de tortillas de harina en la alacena, pero esas no eran las adecuadas, aquella mañana, para las apetencias de su finísimo paladar.
Como buen ciudadano, consciente de que los empaques de plástico y de papel contaminan el ambiente y ya es excesiva la cantidad de basura en la ciudad*, tomó una servilleta de tela y salió rumbo a la tortillería.
La cola no estaba larga, sino larguísima; su primer impulso fue regresar nomás de pensar en todo el tiempo que tardaría, pero decidió quedarse. Después de un buen rato esperando debajo de un sol intenso, el cannis malignus perrae fue testigo de un hecho infame: un corpulento mandril (mandrilini nacus soex) se metió, abusivamente, casi al inicio de la fila. Para llevar a cabo su reprobable acción, había amedrentado a un cachorrito de león (felinus rex melenudontis) y a un gato siamés (felinus caprichus siamés), que protestaron débilmente pero no lograron impedir su intromisión. Los demás animales cuchicheaban o hacían gestos de enojo, pero nadie hacía nada en concreto.
El Perro del Mal, a sabiendas de que era probable una dura pelea con aquel energúmeno, no podía permitir esa falta de educación y de respeto hacia los demás y le gritó:
- ¡Fórmate!
El mandril volteó a verlo y luego se rió cínicamente, pero no hizo el menor caso.
- ¿Qué no me oyes? ¡Fórmate!
Aquel mandril, entonces, comenzó a recitarle todo el repertorio de palabras altisonantes que conocía (impublicables en este espacio por su alto calibre), pero no se movió un ápice de la formación que había invadido.
La sangre le hirvió por dentro al cannis malignus perrae y se avalanzó sobre él. Se trenzaron en rabiosa lucha y ni uno ni otro cedía, tuvo que llegar la policía para separarlos y se los llevaron hasta la delegación por "disturbios en la vía pública".
El mandril salió al poco rato (vayan ustedes a saber cómo o por qué). El Perro del Mal tuvo que quedarse ahí varias horas y se vio obligado a pagar una fuerte multa para poder salir ya muy entrada la noche. Una vez en casa, mientras curaba sus heridas, se puso a reflexionar en si sería mejor dejar el mundo tal como está. "¿Para qué luchar por causas perdidas? ¿A quién le interesa defender los derechos de los ciudadanos? ¿De qué sirve hacer respetar las normas cívicas? ¿Para qué tratar de hacer valer las reglas de urbanidad? ¿Para qué tratar de cuidar el medio ambiente? Nada bueno se gana con eso, sino al contrario: sólo se obtienen insultos, golpes y mordidas; se hacen puros corajes, hay que pagar multas inmerecidas y el mundo sigue igual o peor".
Antes de dormirse, el cannis malignus perrae, todavía y por si fuera poco, tuvo que desinfectarse minuciosamente porque se le habían subido varias pulgas en la inmunda celda en donde lo habían retenido.
- ¡Maldita sea! ¡Y todo nomás por salir a conseguir un kilito de tortillas para desayunar a mi gusto!


* Nota: Existen varios países en donde la cultura ecológica está más desarrollada que en México. Cuando las personas van de compras, se llevan una bolsa de mandado y también cargan con recipientes para meter las cosas. Así se evita, de alguna forma, tantas y tantas bolsas de plástico y empaques de unicel que luego se arrojan a la basura o, peor, en plena vía pública. El papel es reciclable, pero también contribuye a aumentar la contaminación si se tira en cualquier parte.

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

Mi mente es una barca...

Por Leonel Puente Colin - 30 de Junio, 2008, 13:05, Categoría: La Zona Azul

Mi mente es una barca anclada a la mitad de mi existencia...

A veces gira hacia atrás, a veces gira hacia adelante. Dependiendo de la dirección de las olas, se remonta a mi infancia, a mi adolescencia, a mi juventud, a mi edad adulta, a mi madurez, a mi vejez; pocas veces se dirige a estos últimos años, y hace bien, porque nada interesante ha ocurrido recientemente ni puede ocurrirme ya. La decrepitud ronda cerca, y nombrarla de otra forma de nada serviría para alejarla, porque son muchos otoños los que la sangre ha corrido a través de mis venas.

Mi mente es una barca anclada a la mitad de mi existencia...

Y no lo haré, pero siento ganas de releer a Dante. "A la mitad del camino de nuestra vida me encontré en una selva obscura, por haberme apartado del camino recto. ¡Cuán penoso me sería decir lo salvaje, áspera y espesa que era esta selva, cuyo recuerdo renueva mi temor, temor tan triste que la muerte no lo es tanto!".

La memoria ya me traiciona, quizá no sean las palabras correctas; tal vez, incluso, ésta otra traducción sea más exacta: "A mitad del camino de la vida, en una selva oscura me encontraba porque mi ruta había extraviado. ¡Cuán dura cosa es decir cuál era esta salvaje selva, áspera y fuerte que me vuelve el temor al pensamiento!".

Mi mente es una barca anclada a la mitad de mi existencia...

Muchas de las personas importantes para mí ya se han ido; otras, también importantes, aún viven en mi vida, pero nuestro trato se reduce a saludos simples, a pláticas casi idénticas, a tardes desmenuzando recuerdos borrosos o a silenciosas veladas en las que noto su tristeza por mi próxima despedida. A los extraños no los tolero ni un instante: ya no quiero conocer a nadie más a menos que fuese por una razón verdaderamente excepcional, pero dudo que ocurra algo de tal naturaleza.

Mi mente es una barca anclada a la mitad de mi existencia...

Casi a diario salgo a caminar alrededor de mi casa; por fortuna mi cuerpo todavía me responde, pero ya no lo esfuerzo más de la cuenta: sería muy injusto después de tanta obediencia. Eso sí: ni bastón ni acompañante alguno, trátese de quién se trate. Mis caminatas son sagradas aunque no lo puedan o quieran entender. Hace tiempo me gustaba, y mucho, la compañía y la plática de cualquier gente; ahora me da igual lo que sientan y piensen todas las gentes; y hasta con las personas que aún me importan casi sucede lo mismo, pero no es por maldad: simplemente es que mi ciclo se termina, que quiero darle un repaso minucioso a mi conciencia y en eso nadie me puede ayudar.

Mi mente es una barca anclada a la mitad de mi existencia...

Llueve. Llueve mucho. No me importa: de todas formas salgo a caminar. No me restan años sino meses, estoy seguro, lo siento en cada célula. Quizá no vuelva a ver la lluvia que tanto me gusta.

Hace años compré un buen paraguas, pero nunca lo usé sino hasta ahora; ¡qué tonto!, es agradable avanzar protegido por un pequeño techo artificial sobre la cabeza.

Mi mente es una barca anclada a la mitad de mi existencia...

Lo bueno y lo malo que hice quedó atrás. El tiempo que me resta está destinado para dedicármelo a mí, solamente a mí. Los platillos de la balanza casi pesan lo mismo, cuando estén en equilibrio será el momento de partir. Ya no falta mucho. Unas cuantas gotas más y la copa estará completamente vacía. Unas cuantas gotas más y la copa estará completamente llena. Lo mismo da.

Hubo una época en que la copa estuvo a la mitad; en ese momento ocurrió algo extraordinario: al mismo tiempo se comenzó a vaciar y a llenar. Contradicción simple o complicada; posible o imposible; real o ficticia; creíble o increíble; pero así ocurrió.

Mi alma es una barca anclada a la mitad de mi existencia...

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

El Blog

Calendario

<<   Agosto 2008    
LMMiJVSD
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Archivos

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog