POLACAS

Por j.Leonel Puente Colin - 5 de Julio, 2009, 14:54, Categoría: El Camino del Retorno

En Febrero del 2008, comenzó un curso de guitarra en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. El maestro era Luis Gerardo Reyes, salido de las canteras de Fermatta, que, al margen de las escuelas “duras” --la Escuela Nacional de Música, el Conservatorio, la Libre de Música y la Superior del INBA-- es la de mejor calidad.

El curso constaba de dos horas: una práctica y, la segunda, teórica. Eran doce clases en total en las que se perseguían objetivos ambiciosos. Sin embargo, para obtener los resultados deseados, era indispensable el interés constante y la disciplina de los participantes. La clase era el eje conductor, pero la práctica a lo largo de la semana, entre sesión y sesión, era fundamental.

Yo era el más viejo de todos, incluyendo al profesor, pero asistí con ánimo entusiasta. Todavía me ayuda un poco mi aspecto físico pues, aunque ya estoy algo “traqueteado”, no represento, exteriormente, mi edad. Bien dormido y alimentado, en mi juicio y de buen humor, puedo llegar a parecer (y a sentirme) de 5 ó 6 años menos.

El único problema que tenía el curso para mí, era que estaba programado en Viernes y, dado que mis horarios de trabajo a veces variaban drásticamente ese día, tarde o temprano se me iba a complicar la asistencia. Tuve que faltar a 4 clases. Tuve que pedir permiso en el trabajo para no faltar a otras dos (obviamente sin goce de sueldo). Tuve que salir antes de terminar la instrucción en dos ocasiones. Eso sí: nunca llegaba tarde cuando iba.

Las primeras clases me supieron literalmente a gloria. A mitad del curso, comencé a darme cuenta de que iba a hacerme falta algo más que “entusiasmo” para aprender (o más exactamente dicho en mi caso, reaprender) a tocar la guitarra. Al final, me invadió un sentimiento de impotencia porque mis torpes manos, mis rígidos dedos no lograban ejecutar decentemente los ejercicios.

Una de las clases a la que falté fue precisamente la última. Ni siquiera pude despedirme del maestro y de los siete compañeros, cuatro hombres y tres mujeres.

Durante un tiempo seguí practicando por mi cuenta, pero no obtuve resultados satisfactorios. Como tantos otros que “intentan” hacer algo, aprender algo o retomar el camino perdido, pero que nada más lo intentan sin proponérselo ni disciplinarse verdaderamente, abandoné. Boté el instrumento un día en que sentí mucho coraje por no poder interpretar una canción popular muy sencilla.

 

¡Y yo que pensé que podría llegar a interpretar el Capricho Árabe de Tarrega! ¡Ja, ja. ja! ¡Sí, cómo no!

 

Supe después que algunos le dieron seguimiento al curso. Hace como medio año me encontré a Emmanuel en Insurgentes y traía su guitarra colgada a la espalda. Me dio su teléfono y el del maestro y me dijo que se sentía muy contento con los progresos que había realizado. Me intentó convencer para que me integrara de nuevo, pero en Sábado para mí es imposible. Nos despedimos cordialmente y ahí quedó la cosa.

 

¿De verdad quedó ahí la cosa? ¿A poco a mí infame orgullo, a mi ego superlativo no le dio ni tantita vergüenza tener que aceptar que había sido vencido definitivamente?

 

29-Junio-2009

Medianoche.

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

El Blog

Calendario

<<   Julio 2009  >>
LMMiJVSD
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31   
 
Proyecto Cultura Chobojos - Chobojos
 
 Proyecto Cultura Chobojos - Vida sin fin
 
Proyecto Cultura Chobojos – Fotografía 366
 
Proyecto Cultura Chobojos – El círculo azul
 
Proyecto Cultura Chobojos – La Jauría
 
Proyecto Cultura Chobojos – Toma Todo
 
Proyecto Cultura Chobojos - Chistes x Kilos
 
 

Archivos

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog