- ¡No, no! ¡No te marches! –dijo Bastián en voz alta--. Vuelve, Atreyu. ¡Tienes que atravesar la Puerta sin Llave!
La historia interminable.
Michael Ende.
Como aquella Katharina Blum
La inocente asesina del Volkswagen rojo
En sueños te me apareciste tú.
Corría en derredor un altivo Centauro
Volaba por encima un descastado Pegaso
Rugía feroz un invisible animalosauro.
En medio de un bosque tupido
A orillas de un caudaloso río
También apareció el travieso Cupido.
Cantaba yo, como en tiempos antaños,
Una canción compuesta con sinceros desvaríos
Y ni guitarra ni voz, por los años eran vencidos.
Sueño loco, como tantos otros,
Pero este se ha colado a la realidad
Pues todos los colores tienen tonos rojos.
Rojas son las paredes
Roja la eternidad
Rojas las efemérides.
¿Cuándo voy a despertar?
¿Cuándo el azul volverá a ser azulino
Y verdes los verdes pinos?
Musa intangible y voluble
Tu voz uyulalante me decía
De manera indisoluble:
"La Reina Blanca está lejos
Pero sabe cumplir sus promesas
Si no le arrancas los catalejos.
La Reina Negra vive a cuarenta pasos
Pero recuerda: sólo por excepción perdona
Si danzando rompes uno de sus vasos.
No soy más buena ni bella
Que ninguna de las Reinas
Tú copa está casi llena".
Imágenes de sueño sobre la mesa
Voces de bosque y de montaña
Al despuntar la mañana.
Leócrates
17-Julio-2009.
Sin Luna y con lluvia inminente.