Marzo del 2010

Música Prestada. OPUS 94.5 F.M.

Por Ängel Augusto Ramirez Zarco - 29 de Marzo, 2010, 21:20, Categoría: General

El próximo viernes (2 de Abril 2010) estaré en la estación OPUS 94.5 del IMER (Instituto Mexicano de la Radio). Hablaré de Ricardo Castro y de algunos compositores que ël interpretaba y que hoy son poco conocidos y divulgados como Stojovsky, Godard, Dubois, Chaminade, McDowell.
Ahondaré sobre algunos temas que ya he tocado en la sección Acercándose a la Música Clásica y llevaré varias piezas de mi acervo musical que seguramente les resultarán interesantes.
Sintonicen la estación y hagan sus comentarios.
Hasta pronto.

Programa: Música prestada
Horario: 7 a 9 P.M.
Conductor: Sergio Bustos
Productos: Óscar Edwin García
OPUS. IMER. 94.5 F.M.


EN NUESTRO MUNDO, DONDE TAN FÀCIL ES ACCESAR A TANTA INFORMACION, AUNQUE NO NOS DEMOS CUENTA, NUESTRO CONTACTO CON LA MÙSICA CLÂSICA ES MUY AMPLIO: DESDE SERIES DE TELEVISIÒN, PELÌCULAS, ANUNCIOS, FIESTAS SOCIALES (LO QUE ALGUNOS DESIGNAN 15 AÑOS O BODAS, POR EJEMPLO),  CARICATURAS, Y HASTA EN TONOS DE CELULARES, ESTÀ PRESENTE ALGUNA PIEZA DE MÙSICA CLÀSICA. TAL VEZ  LA MELODÌA NOS HA ENVUELTO Y SIN SABERLO TRATAMOS DE SILBARLA O TARAREARLA.
EN ESTE ESPACIO TRATAREMOS SIEMPRE DE SER EXACTOS Y DE ENCONTRAR DIFERENTES SITUACIONES DE LA VIDA COTIDIANA DONDE EL LECTOR, AUNQUE NO SEPA QUE SE TRATA DE ESTE GÈNERO ¡LE HA AGRADADO!
NO SOY EXPERTO, NI SIQUIERA MUSICÒLOGO O ESTUDIANTE DEL CONSERVATORIO, PERO CON TANTOS AÑOS DE ESCUCHARLA E INVESTIGAR, UNO APRENDE ALGO, AUNQUE TENGA CEREBRO DE TEFLÒN.

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Perla y Jade

Por Leticia Luna - 27 de Marzo, 2010, 18:37, Categoría: Verso y Reverso

La mujer dice el tiempo se ha apagado

El hombre intenta conciliar el sueño

La mujer pone cara de reloj descompuesto

El hombre se apresura a componerla

La mujer cree que es una flor y se marchita

El hombre le da una cerveza por el tallo

La mujer llora una lluvia de estrellas sobre el frutero

El hombre se las come hambriento

La mujer canta mariposas

El hombre abre las ventanas para verlas volar

La mujer trae a casa un oso y un delfín para ver morir la luna

El hombre aúlla sin convertirse en lobo

La mujer va a la playa y regresa

Al hombre le han crecido dos ramas

La mujer tiene un girasol en la mirada

El hombre es una guitarra azul

La mujer va a un mitin

El hombre siempre ha estado ahí

La mujer resbala por el índice del Tiempo

El hombre la atrapa en el pulgar del Cielo

La mujer ronronea

El hombre lame

La mujer da a luz una Letra

El hombre se llena de gozo

 

La letra balbucea y se convierte en música

se alza y ya es una palabra

Pronto será un texto vivo

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Jade y Perla

Por Leticia Luna - 27 de Marzo, 2010, 18:18, Categoría: Verso y Reverso

Pronto será un texto vivo

se alza y ya es una palabra

La letra balbucea y se convierte en música

La mujer se llena de gozo

El hombre da a luz una Letra

La mujer lame

El hombre ronronea

La mujer lo atrapa en el pulgar del Cielo

El hombre resbala por el índice del Tiempo

La mujer siempre ha estado ahí

El hombre va a un mitin

La mujer es una guitarra azul

El hombre tiene un girasol en la mirada

A la mujer le han crecido dos ramas

El hombre va a la playa y regresa

La mujer aúlla sin convertirse en lobo

El hombre trae a casa un oso y un delfín para ver morir la luna

La mujer abre las ventanas para verlos volar

El hombre canta mariposas

La mujer se las come hambrienta

El hombre llora una lluvia de estrellas sobre el frutero

La mujer le da una cerveza por el tallo

El hombre cree que es una flor y se marchita

La mujer se apresura a componerlo

El hombre pone cara de reloj descompuesto

La mujer intenta conciliar el sueño

El hombre dice el tiempo se ha apagado

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El Censo

Por Leonel Puente - 27 de Marzo, 2010, 17:42, Categoría: Acertijos, Adivinanzas y Trivias

Un encuestador se dirige a una casa donde es atendido por una mujer:

- ¿Cantidad de hijos?
- Tres -dice ella.
- ¿Edades?
- El producto de las edades es 36 y la suma es igual al número de la casa-responde la señora mientras señala el número oficial incrustado en la pared.
El encuestador se va, pero al rato vuelve y le dice a la mujer que los datos que le dio no son suficientes; la mujer piensa y le dice:
- Tiene razón, la mayor estudia piano.
Esto es suficiente para que el encuestador sepa las edades de los hijos. ¿Cuáles son?
También es suficiente para que el lector sepa el número de la casa censada. ¿Cuál es?
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* La primera persona que conteste correctamente las dos preguntas de este acertijo ganará el libro Ivanhoe de Walter Scott. Excelente obra que, a principios del siglo XIX, sentó las bases de lo que posteriormente se clasificaría como novela histórica.
** El ganador del mes pasado es Jorge Mondragón Alanís. El acertijo anterior, titulado El Ladrón de Naranjas, no era ten simple; se necesitaba demasiada perspicacia o conocimientos básicos de álgebra para resolverlo. El libro de Mr. Jekyll and Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson ha sido entregado y se le agradece a Jorge el que se haya tomado el tiempo de enviar un segundo comentario detallando la operacìón algebraica de aquel problema.  

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Aún no es medianoche

Por Adriana Echánove - 27 de Marzo, 2010, 15:32, Categoría: Paquete Cuento

Ésta es una historia que se ha contado mil veces: una princesa que pierde su zapatilla, el príncipe que busca con desesperación a la dueña, una zapatilla que encaja sólo en el pie correcto, y todo reunido en el final feliz de un cuento de hadas. Con el tiempo han surgido variantes, ésta es sólo una de ellas.

Una princesa con las uñas pintadas de rojo está sentada bajo un farol; su vestido es rosa, desgarrado y sucio; usa una sola zapatilla en el pie izquierdo, hunde su cara entre las piernas recogidas que sus brazos rodean. Quizá llore, pues tiembla, mas no se percibe el sonido del llanto, tal vez sólo sea frío.

Las personas pasan sin notarla, también transcurre el tiempo y, aún con la cara escondida, baja una mano; con ella parece limpiarse el maquillaje corrido. Más movimiento y ella al fin descubre su rostro. Con un estilo lento, cotidiano, lleva el cigarro a sus labios partidos. Lo enciende. Mira arriba, al silencio, mientras aspira los primeros hálitos de aire tóxico, y la punta del tubo que se lo otorga brilla en un naranja de fuego. Su peinado cedió hace horas y no usa tiara.

Aún mirando las estrellas, su boca pierde una vez más el humo y ahora exhala, Cuántas zapatillas me quedan, dime cuántas malditas ampollas tienen que soportar mis pies antes que ellos decidan que, al final, la estúpida zapatilla no era más que un simple zapato. Baja la cabeza, remueve el calzado incompleto y se levanta poco a poco. Camina dejando pequeños puntos rojos en la acera, y en su cara se ilumina un esbozo de sonrisa dolorida. Tararea una canción melancólica. Arranca una flor del macetero de la esquina y arroja la colilla hacia la calle. Los coches zumban; aún no es medianoche. Deja el zapato donde la flor vivía hace unos instantes, camina hasta el siguiente farol y espera. Un hombre que se ha acercado le dedica unas palabras, ella sonríe, le ofrece la flor y ambos caminan hasta un coche blanco.

Él sale de un edificio, sube al carro y, mientras arranca, deja caer la rosa por la ventana. Arriba, en el cuarto piso, una figura apoya su mano contra el cristal y usa ropa que parece haber sido rosa, Cuántos finales felices se necesitan para encontrar mi zapatilla, pregunta la princesa sin tiara que ahora abre una botella de whiskey y bebe sin respirar; unas gotas escurren por su barbilla hasta perderse en los harapos que le cubren el cuerpo, al fin separa aquel cuello de sus labios partidos, No hay tal zapatilla, yo debería arrancarme la idea de que alguna vez la hubo. La garganta de vidrio regresa a sus labios. En la mesa de noche hay un jarrón con rosas rojas que ansían terminar de morir. La princesa llora. Esta vez se escucha su dolor.

El vestido rosa tiene una flor en la mano y esperan bajo un farol, recargados en la pared. Un hombre se acerca y, sonriendo, la mujer le entrega la rosa. Ambos caminan hasta un coche blanco.

Él sale del edificio con anuncios de luces neón mientras una figura apoya su mano contra el cristal. Cuántos zapatos sin zapatillas ha usado esta princesa, Cuántos zapatos más antes de la medianoche, pregunta una flor entre el maquillaje escurrido.

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Entre sueños

Por Óscar Chávez Vera - 25 de Marzo, 2010, 16:14, Categoría: Sueños y Realidades

Cada noche era lo mismo, en punto de las once, se sentaba frente al televisor más grande de la casa—el de la estancia por supuesto—y parsimoniosamente cambiaba de canal hasta que el dedo gordo se le hinchaba y los ojos inyectados de sangre le pesaban más de la cuenta. Resultaba aquello todo un espectáculo, de haberle visto alguien en ese preciso momento, le hubiese encontrado sumamente familiar; en calzoncillos, encajado en un sillón individual e iluminado únicamente por el resplandor del aparato. Daba él, el aspecto de un muerto viviente que no tiene para cuando levantarse de su letargo. Sin embargo, inesperadamente se paró de un brinco logrando escapar de aquel mullido sillón que había quedado atrás, e irguiéndose lentamente adoptó una postura de héroe, es decir, sacó el pecho y metió la panza, y en tono de réplica le gritó al televisor:

- ¡No hay nada!- al momento que la apagaba bruscamente.

Ya en la oscuridad, soltó un último bufido de resignación, tiró el control remoto encima del cojín del sillón y se encaminó hacia su cama. En cuanto se recostó, cerró sus ojos y al instante se quedó dormido.

Una plasta de sonidos e imágenes entrecortadas por el espectro televisivo, inundaban su cabeza.

Fanzine 3D2. Año 2. Número 10. Marzo 2010.

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Un siglo de prosperidad

Por Leonel Puente - 23 de Marzo, 2010, 19:08, Categoría: Miscelánea.

Si quieres un año de prosperidad, planta trigo.
Si quieres diez años de prosperidad, planta árboles.
Si quieres un siglo de prosperidad, educa a la gente.
Proverbio chino.

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Mutua sed

Por Mariana Mejía - 13 de Marzo, 2010, 15:55, Categoría: Prosa Poética

Ahogarme con tu fuego

Tu anhelo beber

Porque eso es el deseo

… la mutua sed.

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Quereres

Por Jessica Adriana Gómez Rosas - 11 de Marzo, 2010, 18:04, Categoría: Poesía Experimental


Si quisiera borrarte
tendría que caminar
a oscuras por los días.

Si quisiera borrarte
tendría que olvidarme
de mi sombra y armonías.

Si quisiera borrarte
tendría que arrojarme
a las ironías.

Si quisiera borrarte
tendría que dejar de leerme
las historias que escribías.

Si quisiera ya olvidarte,
tendría que borrarte
y reescribirme al otro día.

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Del Bicentenario y el Olvido (II)

Por Ángel Augusto Ramírez Zarco - 9 de Marzo, 2010, 21:01, Categoría: Acercàndose a la Mùsica Clàsica

Hace unos días tuve el gusto de asistir a la Sala Silvestre Revueltas, del Centro Cultural Ollin Yoliztli, para escuchar a la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México; el motivo principal de mi asistencia a ésta presentación fue el importante rescate de Oithona, el primer poema sinfónico* mexicano, compuesto por Ricardo Castro en 1885 y cuya partitura estuvo perdida por más de un siglo. Podríamos casi asegurar que, cuando Castro la escribió, no se interpretó ni una sola vez.

Aunque hubo una muy razonable entrada, es triste ver que el evento como tal y su resonancia nacional fue mínima; como siempre la ignorancia, la escasa difusión y el poco valor que se le da socialmente a la obra de nuestros insignes compositores. Es increíble que no haya una grabación disponible de esta hermosa obra con duración aproximada de 12 minutos. Estaba dedicada a Gustavo E. Campa, cuya obra también esta básicamente olvidada a excepción de alrededor de 17 melodías para voz y piano y 3 piezas para cuarteto de cuerdas. Campa a su vez le dedicó a Castro un allegro apassionato para 2 pianos **, obra que al igual que muchas de Castro no se toca y pocos saben de su existencia. He de decirles que busqué la parte del segundo piano porque, en el CENIMIM (Centro Nacional de Investigaciones Musicales), no la tenían; la localicé en EU y amablemente me la enviaron. Pronto, junto con la partitura de la primera sinfonía de Castro, la donaré al CENIDIM para que crezca ese acervo y se difunda lo más posible (por cierto, la gente de este centro es sumamente amable y me facilitaron la tirolesa de Campa, también para piano). Espero pronto poderme dirigir al rescate musical de estas piezas así como del Lamento para gran orquesta de Campa.

Tanto Castro, como Campa siguen siendo victimas del olvido (¡imagínense otros compositores menos difundidos aún!). En aquella época (fines del siglo XIX), la escuela italiana era poderosa en el Conservatorio; mientras que Castro y Campa buscaban cultivar obras siguiendo otros modelos: el francés y alemán. No tuvieron un buen apoyo y, además, no existe crónica de la época que destaque ni la existencia ni la interpretación de Oithona, pieza dramática basada en una leyenda medieval escocesa.

Además de Oithona, sigue sin existir una versión comercial disponible del concierto para piano opus 22 dedicado al compositor alemán Carl Reinecke (1824-1910), sucesor del gran Mendelssohn en el Gewandhaus de Leipzig. Mientras otros compositores gozan de versiones integrales de su obra para piano y hasta cuentan con varias versiones (por ejemplo Beethoven, Chopin, Liszt, etcétera), la obra pianística de varios otros músicos mexicanos ha sido relegada.

Aunque Castro ha disfrutado de cierto resurgimiento en nuestros días con el integral de valses de Merino y algunas otras obras interpretadas por Eva Maria Suk y Silvia Navarrete, siguen enterradas varias obras importantes dedicadas a grandes celebridades de la época; por ejemplo los 6 preludios del opus 15 dedicados a Cécile Chaminade, la balada opus 5 dedicada a Eugenie Dàlbert, 2 piezas del opus 24 dedicadas a Sgambati (quién estuvo en el jurado que premió en 1891 la hermosa ópera de Mascagni  "Cavalleria Rùsticana"). 

Contando con la sumamente importante colaboración de Don Emilio Díaz Cervantes, (experto en Castro, luchador tenaz por divulgar su obra y de quién recomiendo ampliamente sus biografías de Castro y Manuel M. Ponce), me han sido facilitadas las partituras de algunas obras y me he dado a la tarea de, valiéndome de un programa de software, que emula el sonido para piano, cargar estas hermosas partituras injustamente olvidadas y no grabadas por nadie.  Hasta el momento llevo los 6 preludios y el Laendler opus 12 numero 1.

Seguiré en mi labor de rescatar este repertorio para piano, así como de otros compositores franceses, alemanes, austriacos y finlandeses tristemente olvidados (Scharwenka, Godard, Dubois, Guiraus, Marmontel, Lazzari, Bathon, Melartin y varios más).

¡Hasta la vista!

Ángel Augusto Ramírez Zarco.

P.D. El programa completo estuvo constituido por:

Oithona de Ricardo Castro.  12´

El concierto para piano improvisado y orquesta de Eugenio Toussaint (I, II y III). 25´

Ferial, divertimento sinfónico de Manuel M. Ponce. 15´

Suite de H.P. (Caballos de Vapor), Danza del Hombre, Barco hacia el Trópico, Danza Ágil, Tango, Interludio El Trópico, y Huapango y zandunga de Carlos Chávez. 28´

La interpretación de la Filarmónica de la Ciudad de México fue excelente, como ya es costumbre; además, Eugenio Toussaint, amablemente y fuera de programa, deleitó al auditorio con una pieza de su repertorio pianístico, dificilísima de conseguir, titulada El Pez Dorado (ni siquiera en Youtube se encuentra en la actualidad).

Notas

* El Poema Sinfónico es un género musical que proyecta, de forma musical, textos literarios. Su principal precursor fue el famoso intérprete de obras para piano Franz Liszt (1811-1886), quien escribiera 12 obras de este tipo, entre ellas podemos encontrar: Tasso, Lamento y Triunfo, Orfeo, Lo que se escucha en la montaña, Los Preludios, La Batalla de los Hunos y Mazzepa.

** (Camile Saint-Sáenz, también escribió una hermosa obra con el mismo titulo para piano y orquesta opus 70 y otra para chelo y piano opus 43).

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¿Por qué no tenemos ciencia propia en Latinoamérica? 8 de 9

Por Jesús Leonel Puente Colin - 8 de Marzo, 2010, 22:20, Categoría: La Armada Invencible

VIII. Epílogo

Soy mestizo. Mi alma es una amalgama, más de cobre que de plata u oro. Mi sangre es roja y, que yo sepa, pocos o ninguno de mis antepasados o ancestros son de sangre azul. No debiera, pero no quiero quedarme con las ganas de transcribir un fragmento de una prosa poética que nadie me obligó a memorizar (17):

ÉRAMOS REYES Y NOS VOLVIERON ESCLAVOS.

ËRAMOS HIJOS DEL SOL Y NOS CONSOLARON CON MEDALLAS DE LATA.

ÉRAMOS POETAS Y NOS PUSIERON A RECITAR ORACIONES PORDIOSERAS.

ÉRAMOS FELICES Y NOS CIVILIZARON.

¿QUIÉN REFRESCARÁ LA MEMORIA DE LA TRIBU?

¿QUIÉN REVIVIRÁ NUESTROS DIOSES?

QUE LA SALVAJE ESPERANZA SIEMPRE SEA TUYA, QUERIDA ALMA INAMANSABLE.

Bibliografía.

(1) Marcelino Cereijido, ¿Por qué no tenemos ciencia?, Edit. Siglo XXI, México, D.F., 1997. Primera edición.

(2) Alvin Toffler, El Shock Futuro, Coedición Plaza & Janés, Barcelona, Fondo de Cultura Económica, México, D.F., 1972. Edición especial.

(3) Julio Sevares, Mentiras "científicas" del poder. Demoliendo mitos de la ortodoxia económica, Le Monde Diplomatique, Edición México, E.U. y Centroamérica, No. 15, Noviembre de 2009.

(4) Julio Sevares, op. cit.

(5) CONACYT. Indicadores de actividades científicas y tecnológicas, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, México, 2006. Edición de bolsillo.

(6) Marcelino Cereijido, op. cit.

(7) Doris M. Ladd, Génesis y desarrollo de una huelga. La lucha de los mineros mexicanos de la plata en Real del Monte, 1766-1775, Editorial Patria (bajo el sello de Alianza Editorial), 1992, México, D.F. Primera edición en español.

(8) Programa radiofónico (Sábado 19 de diciembre de 2009): Conversaciones sobre Historia (con el doctor Javier García Diego). IMER (Instituto Mexicano de la Radio), Radio Ciudadana, 660 A. M. Todos los Sábados de 9 a 10 de la mañana.

(9) http://chobojos.zoomblog.com

(10) Serge Halimi, ¿Se puede reformar Estados Unidos? La ilusión de un presidente todopoderoso, Le Monde Diplomatique, Edición México, E.U. y Centroamérica, Num. 17, Enero 2010.

(11) Alberto Clemente de la Torre, Física cuántica para filo-sófos, Edit. Fondo de Cultura Económica de Argentina, 1994, Buenos Aires, Argentina. Primera reimpresión.

(12) René Drucker Colín (La ciencia, una actividad relegada). 1984-2004. La Jornada, el rostro de un país, La Jornada, México, D.F. Septiembre 2004. Edición única.

(13) Galileo Galilei (Conversaciones acerca de una nueva ciencia). Las entrañas de la materia. Antología de relatos científicos. Edit. Alfaguara, 1999, México, D.F. Primera reimpresión

(14) Carl Djerassi, El gambito de Bourbaki, Edit. Fondo de Cultura Económica, 1996, México D.F. Primera edición en español.

(15) Academia de Historia del Plantel Oriente del Colegio de Ciencias y Humanidades De Espartaco al Ché y de Nerón a Nixon. Lecturas de historia universal, Edit. Pueblo Nuevo, 1984, México, D.F. 14ª reimpresión.

(16) Fedro Carlos Guillén, Crónica alfabética del nuevo milenio, Edit. Paidós. 2003, México, D.F. Primera edición.

(17) Gonzalo Arango. Fuego en el altar, Edit. Plaza & Janés, Esplugas de Llobregat, Barcelona, España, 1974. Primera edición.

Santa Fé. Distrito Federal. México. Entre fines de Septiembre 2009 y principios de Enero 2010.

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¿Por qué no tenemos ciencia propia en Latinoamérica? 7 de 9

Por Jesús Leonel Puente Colin - 8 de Marzo, 2010, 22:13, Categoría: La Armada Invencible

VII. Egos superlativos: científicos locos, científicos cuerdos; investigadores trasvesti, investigadores heroicos.

Los científicos son humanos, con todo lo positivo y negativo que esa condición implica. No son dioses ni santos, aunque alguien así llegara a creerlo o ellos mismos a promover un culto irracional a la Razón. No todos los científicos están bien de la cabeza. No todos los doctores son eruditos. No todos los maestros son venerables. Lo mismo para los de nivel licenciatura y a todos los estudiantes en curso. Muchos se merecerían la hoguera, pero no por herejes sino por negligentes, inconscientes o corruptos. También por vanidosos. Pocos pueden salir ilesos después de tocar el fuego del conocimiento.

Ahora bien, en las latitudes norte, los científicos también tienen problemas: no tanto de dinero, no tanto de oportunidades, no tanto de necesidades básicas. Sus problemas son de "segundo piso".

  • La edad. Los jóvenes son los que llenan los laboratorios, a los viejos se les dan cargos importantísimos y eméritos, pero de índole administrativa o académica: los erradican de la práctica en cuanto pueden hacerlo. A veces hasta el Nobel sirve para acallar o maniatar a quienes no nacieron en cuna reluciente. Con el millón de dólares se hacen de la vista gorda y se dedican a recorrer el mundo, sin generar más conocimiento mientras explotan su invento "estrella".

  • La discriminación racial, de género o de preferencia sexual, para otorgar o no los subsidios o capitales de inversión.

  • La obsesión por el reconocimiento personal. Y no por cualquiera, sino de sus pares dentro del cuerpo colegiado de la comunidad científica.

  • El prestigio mundial.

  • Los premios, tanto por el dinero como por fama.

  • La tentadora posibilidad de enriquecimiento súbito al aliarse a empresas poco escrupulosas pero con altas ventas.

  • Uno que otro, con remordimientos de conciencia. Igual da si de tipo moral, religioso o metafísico.

Carl Djerassi, multigalardonado por n cantidad de institutos y con once honoris causa, famoso en particular por haber sintetizado el primer anticonceptivo oral, conoce como pocos toda ésta problemática; en especial, la encarnizada lucha por el reconocimiento personal que, en ciertos casos, llega a ser enfermizo entre los integrantes de la comunidad científica. "Es en el acto de la creación donde los egos humanos encuentran su razón de ser, a eso difícilmente se renuncia"— (14) medita a través de uno de los personajes de una de sus tres novelas (este prócer del control natal, aparte tiene dotes literarios nada despreciables).

Si los legendarios alquimistas—Fulcanelli el último de monta en esa lista de hermetistas—pregonaban el silencio y el secreto, pareciera ser que ahora hubiese una epidemia de protagonismo radicalizado. Eso puede resultar muy peligroso y contraproducente dado que, descubrir primero, perfeccionar más rápido, publicar, patentar, y, comercializar lo antes posible, se vuelve una contienda sin tregua. Aún quienes no persiguen la fortuna, compiten para obtener la fama. Obvio que muchos anhelan ambas.

Publicar o perecer. Patentar o ser borrado de los almanaques mundiales. Difundir globalmente el nombre propio para no ser marginado del reconocimiento de alguna institución de alto calibre o del mismísimo Nobel. Aplicar la línea tecnológica aunque su confiabilidad sea limítrofe entre lo saludable y lo dañino, entre lo rigurosamente significativo y los pasajeros fuegos artificiales. Los más de los casos: dinero, dinero, dinero, dinero, dinero... ¿Y la raza humana? ¿Y el planeta?

A través de los siglos, siempre hubo quien, honesta o prejuiciosamente, interpuso objeciones a la aplicación indiscriminada de la ciencia, pero los potenciales hecatombes planetarias que surgieron en el siglo XX rebasaron todo cálculo. Einstein escribió una carta donde renunciaba a ser parte de la raza humana después de ver el poder destructivo desatado por la energía nuclear. Linus Pauling, en 1967 escribió un mensaje a la comunidad científica acerca de la responsabilidad inherente y la conciencia social que todos debían asumir: "NOSOTROS LOS CIENTÍFICOS, nos damos cuenta cada vez más que nuestra responsabilidad en los asuntos del mundo es abrumadora. La época es agitada y no podemos permanecer en nuestro laboratorios, dedicados a nuestras investigaciones, sin atender a la agitación ruidosa en la calle" (15). Entre otras cosas hablaba sobre el enorme monto destinado al armamento, que en aquel 1967, estimaba que ascendía a la mitad de los ingresos de la población subdesarrollada del mundo (no tengo a la mano el dato de la proporción actual, pero, opinando a priori, es muy probable que haya aumentado). También advertía sobre varias substancias nocivas, siendo el C 14 uno de los más insidiosos, pues liberado en el ambiente tarda siglos en degradarse (por eso sirve mucho a los paleontólogos, geólogos, historiadores forenses, y etcétera, para calcular edades y antigüedades). Muy recomendable leer dicho documento de 4 cuartillas, pues la jerga ecologista contemporánea no es muy distinta y, hasta donde sé, Pauling no se proclamó Padre del Ambientalismo o algo así. Algunos científicos del primer mundo no son tan inmorales. Un ínfimo grupo; garbanzos de a libra.

¿Y acá, en la América de abajo, tan abrumadoramente católica, cómo andamos?

Tenemos a Ernesto Sábato, en Argentina, nonagenario, casi ciego, y fuera de su país más recordado por sus novelas que por su trayectoria en Física; valeroso, tomó partido por su pueblo en los 70´ s (cosa que no tiene porque reprochársele a Jorge Luis Borges por no haber bajado de su castillo de cristal literario, aunque ya no me extasían sus cuentos como cuando era adolescente).

También está el médico (y si no me equivoco también biólogo) Marcelino Cereijido, que, aunque argentino, radica en México y continúa dignamente trabajando. Precisamente por su libro, ¿Por qué no tenemos ciencia?, me regresaron las ganas de querer saber las causas de tal rezago aunque mi área es de humanidades.

El biólogo, Fedro Carlos Guillén, máxima autoridad nacional en lo que respecta al cambio de conchas de los cangrejos ermitaños, quien a su pesar tuvo que dejar la investigación. Desde 1992 tira una buena línea en su columna semanal en la sección cultural de El Financiero (que rarísima vez compro). Me conformo con releer uno de sus libros, serio y riguroso cuando es necesario, pero muy divertido a pesar del título tan solemne (16): "Las políticas científicas actuales han convertido a nuestros investigadores en un gremio desarrapado. Por un lado se advierte un creciente perfil empresarial que orienta a los que hacen ciencia por los caminos del mercado. Cada vez hay más empresas reclutadoras de investigadores de excelencia, y es creciente el desagüe intelectual de los que piensan, en busca de mejores salarios, que la academia simplemente no les puede dar mientras que en países como México las políticas científicas tengan la misma prioridad que la enseñanza del latín". Entre líneas, y entre venenosas y brillantes ironías, su pluma destila coraje y amargura.

Personalmente conozco a varios investigadores que no son tan famosos y los veo abrumados de trabajo, sin tiempo para muchas cosas y ganando menos que un taquero. Otros dando clases básicas, que es como poner un Ferrari dentro de un parque de diversiones para que admiren su explendida carrocería mientras su motor le pide carreteras largas y despejadas. Otros ya "se cotizan", como se dice tanto en el caló de las cantinas de mala muerte como en mercadotecnia; para  encontrar a dichos bichos, es necesario contratar a un investigador privado o corromper a su secretaria para que te "agende" entre sus entrevistas con el Presidente de la República y El Papa. Y uno nada más pretende compartir un café y un par cigarros mientras platica sobre la infinita nada...

En un trabajo próximo, tengo el propósito de armar una serie de entrevistas con científicos o investigadores en ejercicio. Me parece que sería muy interesante. Podrían cortarme algunos de ellos la lengua o hasta la cabeza por meterme en un habitat que no me es propio, pero, ¡que caray!, cuando se les da la gana a los de Ciencias, opinan sin más sobre temas de Humanidades creyendo que es "cosa pa´niños" (como si los niños fuesen idiotas). Algunos creen que en psicología todo se limita a Freud o a Pavlov. Otros, que recitando "Ser o no ser, he ahí el dilema", ya definieron a Shakespeare. Y los peores, que son aquellos que consideran que los filósofos, en vez de filosofar, mejor deberían estar analizando con C 14 el papiro inexistente donde Sócrates nunca escribió "sólo sé que no sé nada".    

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Quiero beberme tu aliento

Por Marco Antonio Bonaparte Madrigal - 7 de Marzo, 2010, 22:45, Categoría: Verso y Reverso

 

…para no ahogarme en sus muslos

en la saliva de sus besos

en la sangre de sus labios

en la noche de sus finos cabellos.

Para no vivir muriendo, o tal vez,

Para no morir sin haber aprendido a amar...

Quiero beberme tu aliento

En la eternidad de un beso,

Detenerte entre mis manos

Y hacer con ellas un cerco.

Convertir tus negros ojos

En mi más obscuro cielo

Y la pasión de tus labios

Transformarla en un infierno.

Donde calcine mis noches

Que por ti pasé en desvelo

Donde ardan mis pasiones

Donde quemes tú mi cuerpo

Donde se extinga esta sed

Que por ti yo siempre siento.

Y cuando despierte el alba

En nuestros desnudos cuerpos

Haré de tu cabellera

Mi lecho de amor terreno.

De tus brazos mi cobijo

Y de tu cuerpo mi templo

De mis caricias palomas

Que crucen tu firmamento.

Y de mis ojos dos dagas

Del más penetrante acero

Para guardarlas con calma

En tu corazón de hielo.

Tonra

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