Del Bicentenario y el Olvido (II)

Por Ángel Augusto Ramírez Zarco - 9 de Marzo, 2010, 21:01, Categoría: Acercàndose a la Mùsica Clàsica

Hace unos días tuve el gusto de asistir a la Sala Silvestre Revueltas, del Centro Cultural Ollin Yoliztli, para escuchar a la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México; el motivo principal de mi asistencia a ésta presentación fue el importante rescate de Oithona, el primer poema sinfónico* mexicano, compuesto por Ricardo Castro en 1885 y cuya partitura estuvo perdida por más de un siglo. Podríamos casi asegurar que, cuando Castro la escribió, no se interpretó ni una sola vez.

Aunque hubo una muy razonable entrada, es triste ver que el evento como tal y su resonancia nacional fue mínima; como siempre la ignorancia, la escasa difusión y el poco valor que se le da socialmente a la obra de nuestros insignes compositores. Es increíble que no haya una grabación disponible de esta hermosa obra con duración aproximada de 12 minutos. Estaba dedicada a Gustavo E. Campa, cuya obra también esta básicamente olvidada a excepción de alrededor de 17 melodías para voz y piano y 3 piezas para cuarteto de cuerdas. Campa a su vez le dedicó a Castro un allegro apassionato para 2 pianos **, obra que al igual que muchas de Castro no se toca y pocos saben de su existencia. He de decirles que busqué la parte del segundo piano porque, en el CENIMIM (Centro Nacional de Investigaciones Musicales), no la tenían; la localicé en EU y amablemente me la enviaron. Pronto, junto con la partitura de la primera sinfonía de Castro, la donaré al CENIDIM para que crezca ese acervo y se difunda lo más posible (por cierto, la gente de este centro es sumamente amable y me facilitaron la tirolesa de Campa, también para piano). Espero pronto poderme dirigir al rescate musical de estas piezas así como del Lamento para gran orquesta de Campa.

Tanto Castro, como Campa siguen siendo victimas del olvido (¡imagínense otros compositores menos difundidos aún!). En aquella época (fines del siglo XIX), la escuela italiana era poderosa en el Conservatorio; mientras que Castro y Campa buscaban cultivar obras siguiendo otros modelos: el francés y alemán. No tuvieron un buen apoyo y, además, no existe crónica de la época que destaque ni la existencia ni la interpretación de Oithona, pieza dramática basada en una leyenda medieval escocesa.

Además de Oithona, sigue sin existir una versión comercial disponible del concierto para piano opus 22 dedicado al compositor alemán Carl Reinecke (1824-1910), sucesor del gran Mendelssohn en el Gewandhaus de Leipzig. Mientras otros compositores gozan de versiones integrales de su obra para piano y hasta cuentan con varias versiones (por ejemplo Beethoven, Chopin, Liszt, etcétera), la obra pianística de varios otros músicos mexicanos ha sido relegada.

Aunque Castro ha disfrutado de cierto resurgimiento en nuestros días con el integral de valses de Merino y algunas otras obras interpretadas por Eva Maria Suk y Silvia Navarrete, siguen enterradas varias obras importantes dedicadas a grandes celebridades de la época; por ejemplo los 6 preludios del opus 15 dedicados a Cécile Chaminade, la balada opus 5 dedicada a Eugenie Dàlbert, 2 piezas del opus 24 dedicadas a Sgambati (quién estuvo en el jurado que premió en 1891 la hermosa ópera de Mascagni  "Cavalleria Rùsticana"). 

Contando con la sumamente importante colaboración de Don Emilio Díaz Cervantes, (experto en Castro, luchador tenaz por divulgar su obra y de quién recomiendo ampliamente sus biografías de Castro y Manuel M. Ponce), me han sido facilitadas las partituras de algunas obras y me he dado a la tarea de, valiéndome de un programa de software, que emula el sonido para piano, cargar estas hermosas partituras injustamente olvidadas y no grabadas por nadie.  Hasta el momento llevo los 6 preludios y el Laendler opus 12 numero 1.

Seguiré en mi labor de rescatar este repertorio para piano, así como de otros compositores franceses, alemanes, austriacos y finlandeses tristemente olvidados (Scharwenka, Godard, Dubois, Guiraus, Marmontel, Lazzari, Bathon, Melartin y varios más).

¡Hasta la vista!

Ángel Augusto Ramírez Zarco.

P.D. El programa completo estuvo constituido por:

Oithona de Ricardo Castro.  12´

El concierto para piano improvisado y orquesta de Eugenio Toussaint (I, II y III). 25´

Ferial, divertimento sinfónico de Manuel M. Ponce. 15´

Suite de H.P. (Caballos de Vapor), Danza del Hombre, Barco hacia el Trópico, Danza Ágil, Tango, Interludio El Trópico, y Huapango y zandunga de Carlos Chávez. 28´

La interpretación de la Filarmónica de la Ciudad de México fue excelente, como ya es costumbre; además, Eugenio Toussaint, amablemente y fuera de programa, deleitó al auditorio con una pieza de su repertorio pianístico, dificilísima de conseguir, titulada El Pez Dorado (ni siquiera en Youtube se encuentra en la actualidad).

Notas

* El Poema Sinfónico es un género musical que proyecta, de forma musical, textos literarios. Su principal precursor fue el famoso intérprete de obras para piano Franz Liszt (1811-1886), quien escribiera 12 obras de este tipo, entre ellas podemos encontrar: Tasso, Lamento y Triunfo, Orfeo, Lo que se escucha en la montaña, Los Preludios, La Batalla de los Hunos y Mazzepa.

** (Camile Saint-Sáenz, también escribió una hermosa obra con el mismo titulo para piano y orquesta opus 70 y otra para chelo y piano opus 43).

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