9 de Junio, 2010

Robert Oppenheimer o La supremacía de lo absoluto

Por Óscar Zamora Arévalo - 9 de Junio, 2010, 11:02, Categoría: Sofías y Sofíos

Robert Oppenheimer o la supremacía de lo absoluto[1]

J. Robert Oppenheimer (1904-1967) murió el mismo año en el que un servidor nacía (aunque, evidentemente, no tendría que ser conocido por eso). Hasta finales de los ochentas, según Jeremy Bernstein, científico y divulgador, no se conocía ninguna biografía sobre Oppie—como lo llamaban sus alumnos—; fue hasta casi 20 años después de su muerte que el mismo Bernstein escribió una: Oppenheimer, Portrait of an enigma (Retrato de un enigma).
Por lo que sí es mundial y ampliamente conocido Oppie es por ser el padre de la bomba atómica y porque a menudo se cita, equivocadamente, que mientras presenciaba la explosión de la bomba en el desierto de los Álamos, pensó en un verso del texto hindú Bhagavad-Guitá:
"Si el esplendor de un millar de soles brillasen al unísono en el cielo, sería como el esplendor de la creación..."
Sin embargo, otro verso que recordó se le atravesó en la mente:
"Ahora me he convertido en La Muerte, Destructora de Mundos."
Aunque correctamente traducido, más dramáticamente tendría que haber dicho:
"Yo soy la muerte que todo lo consume, el verdadero destructor de los mundos"
Según su hermano, al momento exclamó simplemente: —It worked. (Funcionó)
A la par de todo esto, Enrico Fermi realizó un pequeño experimento en el búnker. Cuando las ondas del impacto alcanzaron el refugio, después de haber recorrido aproximadamente 30 kilómetros a lo largo del desierto, Fermi dejó caer pedazos de papel al suelo. La onda expansiva llevó esos pedazos a una enorme distancia, entonces Fermi hizo un cálculo aproximado. Se trataba de una explosión de 20 mil toneladas de TNT, cuatro veces más de lo que Hans Bethe había pronosticado. La era atómica había comenzado.
Puede uno adentrase en los avatares académico-administrativos por los que transcurrió la vida de Oppie, sin embargo, fuera del ámbito científico fue más conocido en su papel como consejero político, y es ahí donde Oppenheimer se ganó muchos enemigos. El FBI dirigido por J. Edgar Hoover y azuzado por una administración encarnizadamente anticomunista (nada más baste recordar al senador Joseph Mcarty), había estado siguiendo sus actividades desde antes de la guerra; cuando mostró simpatías comunistas como profesor radical, además de oponerse rotundamente a la creación de la bomba H.
Aquellos enemigos políticos y profesionales de Oppenheimer, secundados por  Edward Teller (físico y participante del Proyecto Manhattan y a la larga creador de la Bomba H y del Proyecto Guerra de las Galaxias, apoyado por la administración de Reagan), fueron quienes formularon la acusación (que impulsó al presidente Eisenhower a revocar la credencial de seguridad de Oppenheimer), mostrando pruebas incriminatorias sobre vínculos comunistas. Estas pruebas se fundamentaban en una relación, a principios de 1936, cuando Oppie se enamoró con la pasión de un adolescente de la psicóloga Jean Tatlock; una mujer fuera de lo común, de pelo oscuro y ojos verdes, miembro activo del Partido Comunista de Estados Unidos; una militante contra la voluntad de su padre, un reconocido profesor de Berkeley, conservador y anticomunista de profesión.
Para quien quiera seguir más a fondo los circunstancias de esta relación, a largo plazo catastrófica para los intereses y la salud de Oppie, el que suscribe les recomienda una serie de artículos escritos por José María Pérez Gay, aparecidos en la Jornada en 2004, cuando se festejaron los 100 años del natalicio de Oppie. No obstante, fue tal vez la arrogancia intelectual de Oppenheimer lo que enfermaba a muchos; no lo soportaban, les resultaban fastidiosas sus constantes citas eruditas, sus referencias secretas, sus lecturas escogidas (aprendió el sánscrito para leer directamente el Bhagavad-Guitá). Quien no participaba de su pasión intelectual era lanzado fuera del camino, y, en la academia, la arrogancia y la falta de humildad en muchas ocasiones no se perdonan pues, a fin de cuentas, como en cualquier grupo social, los científicos también están sometidos a una constante competencia personal o de grupo, intencional o incidental, razonada o a la ligera, y pueden ser victimas de sus pasiones.
Vale la pena preguntarse porqué, un hombre como Julius Robert Oppenheimer, sobresalía como el símbolo central de que lo que podría haber sido el acontecimiento individual más importante del siglo XX. Alto, guapo, inteligente, compasivo y desprendido, Oppenheimer nunca pudo decidirse por una identidad—dice un ganador del Pulitzer—y es esta ambigüedad materia prima para la creación del mito. Al igual que Thomas Jefferson o Arthur Rimbaud, quienes tuvieron y traficaron con esclavos, Oppenheimer tuvo su Hiroshima. Los estadounidenses siguen debatiendo sobre la crucial decisión de soltar la bomba, y se mantiene vivo el incómodo y problemático legado.
Una vida, donde la cultura y la ciencia convergen en decisiones que supuestamente parecen llevar a la barbarie, pero que lo único que intentan—en palabras del propio Oppie--, es justificar porque "un científico tiene la libertad, y debe tomársela, de plantear cualquier cuestión, de dudar de cualquier afirmación, de buscar cualquier evidencia, de corregir errores", siempre valdrá la pena ser revisada.
Controversias aparte, es importante seguir hablando de Oppenheimer para comprender lo que ocurrió y en que medida su visión del mundo cambió al mundo. En 1931 Oppie escribió lo siguiente a su hermano Frank: "Pienso que este mundo en el que habré de vivir los próximos treinta años va a ser un lugar muy agitado y tormentoso; no creo que llegue a haber un término medio entre formar parte de él y no hacerlo". Vaya que tuvo razón.

Desde las faldas del Ajusco Medio.

Óscar Zamora Arévalo
.

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

El Blog

Calendario

<<   Junio 2010  >>
LMMiJVSD
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30     
 
Proyecto Cultura Chobojos - Chobojos
 
 Proyecto Cultura Chobojos - Vida sin fin
 
Proyecto Cultura Chobojos – Fotografía 366
 
Proyecto Cultura Chobojos – El círculo azul
 
Proyecto Cultura Chobojos – La Jauría
 
Proyecto Cultura Chobojos – Toma Todo
 
Proyecto Cultura Chobojos - Chistes x Kilos
 
 

Archivos

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog