
Vaniloquio*
Por Adriana Tafoya.
Para que ella pueda pensar
Tuve que abrirle la cabeza
Un poco de oxígeno clarividente
Por lo menos un poco de coherencia
...................De inteligencia no infectada
al menos.
Tres centímetros de herida grasa
de ese cuero negro y cabelludo
donde trueno diez veces
...................el cristal del vaso
y destrozo el vaniloquio
de ese cabello fatal.
Para eso son las heridas
para que la arrogancia sangre
y un vibrante cerebro, limpio
de sangre vieja, de golpe se pueda
..........en un golpe abrillantar.
*Extraído (con el permiso de la autora) de El Matamoscas de Lesbia y otros poemas maliciosos.
Segunda edición, Colección inteligente, Editorial Verso Destierro, Col. Obrera, México, D.F., 2010.
Primera edición, Editorial Letras de Pasto Verde, Col. El Celta Miserable, Orizaba, Veracruz, 2009.