Enero del 2012

Adivinar el futuro

Por Martin Bonfil Olivera - 30 de Enero, 2012, 17:21, Categoría: Ojo de mosca

Más allá de horóscopos o sueños de ganar la lotería, predecir el futuro sería una gran ventaja desde el punto de vista biológico.

Cualquier organismo con esta habilidad tendría ventaja en la lucha por la supervivencia. Ahorraría esfuerzo al buscar alimento, pareja y resguardo, y evitaría riesgos e inconvenientes que pudieran amenazar su existencia.

Pero, como sabemos, la profecía no existe. Ante esa realidad, los seres vivos nos tenemos que conformar con la segunda opción: si no podemos predecir el futuro, al menos podemos intentar adivinarlo con la mayor precisión posible.

¿Cómo puede un organismo sin poderes mágicos lograr esto? No hay procedimientos infalibles, pero una herramienta muy útil es el procedimiento de inferencia lógica llamada inducción.

Los filósofos la conocen bien: inducción es alcanzar, a partir de un cierto número de casos particulares, una conclusión general. Si una manzana cae, también una piedra, y también una flecha luego de lanzarla; podemos, por inducción, concluir que todas las cosas caen.

Desde luego –lo señalan muchos filósofos de la ciencia-, la inducción no siempre funciona: basta un globo lleno de helio para refutar la "ley general" de nuestro ejemplo. Técnicamente, se dice que la inducción no se sustenta lógicamente: un número finito de observaciones no comprueba una generalización aplicable a un número infinito de casos.

Pero si no es absoluta, la inducción sí es generalmente bastante buena. A falta de algo mejor, suponer que si algo ocurrió una o dos veces, volverá a ocurrir, con frecuencia –no siempre—suele ser acertado. El cerebro humano es naturalmente inductivo. (De hecho, de ahí parten muchas supersticiones: si un número nos "dio suerte" una vez, lo seguimos usando; si una persona nos traiciona una vez, dejamos de confiar en ella).

Otras especies también aprovechan las ventajas predictivas de la inducción. Los reflejos condicionados –descubiertos por Iván Pavlov, quien entrenó a perros para salivar al escuchar una campana, sin necesidad de que hubiera comida presente –son un mecanismo fisiológico basado en la inducción. Y tienen un gran valor de supervivencia: aprender, con una sola experiencia, que si un lobo nos atacó debemos huir de todos los lobos, seguramente fue muy útil para nuestros ancestros. Aun los animales más simples "aprenden" a evitar siempre los factores que les han causado daño una vez.

Quizá hasta la selección natural pueda considerarse un proceso inductivo: conserva lo que funcionó alguna vez, sin garantizar que funcione siempre. A los filósofos podría sorprenderles, pero la inducción –aunque no siempre acierte—no requiere un cerebro consciente. Y tiene un innegable valor evolutivo. Por eso está imbuida en nuestra naturaleza.

¿Cómo ves? Revista de divulgación de la ciencia de la Universidad Nacional Autónoma de México. Año 13, No. 145. Página #7. Diciembre de 2010.

*Martin Bonfil Olivera es colaborador permanente de la revista ¿Cómo ves? Amablemente ha autorizado a El Círculo Azul la publicación de sus interesantes y útiles cápsulas de filosofía de la ciencia.

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De posadas y tradiciones

Por Elektra Fuego - 29 de Enero, 2012, 20:08, Categoría: Arte Escondido

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El tirano barbòn

Por Leonel Puente Colin - 22 de Enero, 2012, 18:57, Categoría: Acertijos, Adivinanzas y Trivias

Erase una vez, hace muchos años, un tirano de una pequeña ciudad romana, que odiaba las barbas mal afeitadas de algunos de sus ciudadanos. Reunió a sus ministros y les dijo:

Decreto 1: Todo el mundo debe ir  afeitado correctamente.

Decreto 2: Nadie puede afeitarse a sí mismo.

Decreto 3: Sòlo otorgaremos una licencia oficial para afeitar correctamente y será para el mejor barbero de nuestra comarca.

Uno de los ministros le objetó, respetuosamente, que el barbero elegido no iba poder afeitarse a sí mismo por el decreto 2 ni con otro barbero por el decreto 3, y, por lo tanto, no iba a poder cumplir con el decreto 1. El tirano, que era muy avispado, solucionó de inmediato el aparente dilema. ¿Cómo lo hizo?

La persona que conteste correctamente este acertijo ganará ¿Águila o sol? de Octavio Paz.  Este libro nos brinda una extraordinaria muestra de su exquisita prosa poética y es una de sus obras fundamentales.

"Cortar el cordón umbilical, matar bien a la Madre: crimen que el poeta moderno cometió por todos, en nombre de todos. Toca al nuevo poeta descubrir a la Mujer."

* Nuestros lectores nos interesan, escríbenos al correo mundochobojos@hotmail.com


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Señas particulares

Por Mariana Mejìa Elizalde - 15 de Enero, 2012, 16:32, Categoría: Lecturas Creativas

Es la crónica cruda y sublime de la muerte violenta en el D.F., de los muchos rostros anónimos que pueblan las morgues y las fosas comunes, y la de los ángeles del Servicio Médico Forense (SEMEFO) que les allanan el camino al cielo.

Señas particulares, de la escritora Josefina Estrada, nos describe con el lenguaje explícito, detallado y sin maquillaje del periodismo, la radiografía de los seres que viven y trabajan detrás de la sangre, las circunstancias crueles, las entrañas al descubierto y la putrefacción con las que a diario nos abofetean las publicaciones de nota roja.

La reconocida periodista se pasea por los hospitales, las delegaciones, los ministerios públicos y el SEMEFO, para hablar con los seres que animan las entrañas de ese desolado mundo: los reporteros de nota roja, los especialistas en medicina forense, las autoridades y los familiares de los muertos en accidentes de tráfico, asesinatos y suicidios.

Es así como ella describe a detalle las señas particulares de ese mundo descarnado que comienza con el hallazgo del cadáver, se desarrolla poco a poco con su levantamiento, transporte, llegada al SEMEFO, autopsia, análisis de laboratorio, y termina con el reconocimiento del cuerpo por parte de los familiares o su arribo a la fosa común.

Del mismo modo que nos quema la piel con el frío de las planchas en que yacen los cuerpos y agrede nuestro olfato con la pestilencia de un organismo en pleno estado de descomposición, esta obra, ganadora del Premio Salvador Novo de Crónica 2002, nos envuelve con la calidez y la infinita misericordia del técnico del SEMEFO que, cantando una canción, alivia el alma y rostro torturados de un cadáver.

Josefina Estrada, creadora de Virgen de medianoche, Desde que Dios amanece y Mujeres de Oriente, impregna nuestras almas con la intensa desolación, soledad y sorpresa que tiñe los espacios límite de la muerte violenta, invita a la reflexión en torno a la forma en que coexistimos, y deja en nuestro ser un inmenso apetito por seguir viviendo.

Referencia: Josefina Estrada, Señas particulares, México, Ed. De Bolsillo, 2008.


* Nuestros lectores nos interesan, escríbenos al correo mundochobojos@hotmail.com

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