La Zona Azul
Disertaciones y divagaciones filosóficas y metafísicas.

El peso de los años

Por Leonel Puente - 26 de Abril, 2017, 1:02, Categoría: La Zona Azul

Hace 7 años, todo iba viento en popa. Aparentemente...

¿Cómo íbamos a saber que ya no quedaba mucho tiempo para continuar con este gran proyecto? Cuando cruzamos el millón de visitas, nos pusimos muy contentos y nos comenzamos a emocionar. ¿Acaso estaba próximo a realizarse nuestro sueño dorado de poder vivir de nuestro trabajo?

Así como a un futbolista que le pagan por jugar, así como un conferencista que se sostiene simplemente hablando o, caso casi milagroso, un poeta que puede vivir, en vida, de su poesía; así, nosotros, trabajábamos con la intención de que llegase un golpe de suprema suerte o una idea viable para transformar nuestras publicaciones de papel en pan. Y de vez en cuando, en queso y vino.

Pero, entonces, mi padre enfermó y ya no pude seguir colaborando con la constancia adecuada. Y, luego, al final de ese fatídico 2011, el Maese Marroquín también cayó en cama y con él, la columna vertebral, el corazón y el cerebro de los Chobojos.

Cervera no dejaba de enviar escritos y el Maese intentó instruirme sobre el posible curso del mundo virtual que había creado y las posibles vías de hacerlo concreto en el mundo físico. Pero de computación yo no sabía más que casi nada. Y la verdad es que, sin él al frente, nadie, ni su hijo ni este ahijado suyo le dimos continuidad al plan general.

Y luego, Cervera se regresa a Lora del Río, después de 42 años en México. Extraño muchísimo esos lunes de café con su plática sabia. Primero solo hablábamos de nuestro amigo común, luego comenzamos a conocernos un poco entre nosotros y, los últimos días que estuvo en esta ciudad, iba casi a diario a su departamento en la colonia San Rafael a verlo un rato. ¿Lo volveré a ver en esta vida? Ya tiene 84 años y España no está en otro planeta, pero no sé si el tiempo y mi escasos recursos me alcancen para poderlo ir a visitar. No creo que él quiera o pueda volver por acá, aunque sé que le tiene mucho cariño a México pues, desde 1968 hasta el 2014, fue su hogar fraterno.

Yo también peleé en mil batallas, y en todas fui derrotado, por truhanes y canallas, pues solamente fui un simple soldado. Sin embargo, tú, mi querido Juan, profeta del polvo, redactaste cientos de entrevistas, miles de poemas y casi cien libros llevaste a la imprenta. Yo jamás he publicado un libro ni sé si lo haré algún día. Un simple diploma de la UNAM, de hace más de veinte años, por un cuento apasionado, no hace ni la menor sombra a tu prolífica obra.

Pero volvamos a los Chobojos, al Mundo Cultural Chobojos, No sé qué pasa con las estadísticas, por ejemplo: desde hace tres años, se registran las visitas cada mes, pero luego desaparecen. Y no son pocas. ¿Qué sucedió? Antes de eso, combinando todos los blogs, superábamos las 100 mil visitas mensuales y, de pronto, ya no se quedaban registradas.

Y luego las imágenes. Todas las imágenes solamente duran un rato y luego queda un recuadro vacío. Los textos no se borran, pero ya no puedo poner nuevos artículos gráficos ni ilustrar los artículos.

Y, de pronto, nunca falta quien me diga ¿y qué pasó con los Chobojos? ¿Siguen o ya desaparecieron? Siento pena, siento verguenza y, a veces, como hoy, pasada la media noche, creo sentir el espíritu de mi Maestro rondando por mi casa, mirándome con aquella mirada inquisidora a la que no le hacían falta palabras.

¿Qué más queda de todo aquél brillante plan?

Hoy no podré dormir en paz con el espíritu del Master rondando mi casa y, el peso de mis 47 años, aunque me sienta de 30 y tantos, han caído sobre mis espaldas de un solo jalón. Tenía, hasta hace un rato, cuarenta canas; ahorita, ya tengo cuatrocientas, en menos de una hora.

¿Era mucho pedir "nuestro pan y nuestro arte" para no tener que emplearnos en cualquier cosa?

Tengo que ir a ver a Ruy Amp, quizá él puedo decirme qué podríamos hacer o, al menos, podríamos compartir un café mientras jugamos una partida de ajedrez junto a las cenizas de aquel loco, padre suyo y padrino mío.

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Iztaccíhuatl

Por Gretel Canseco - 2 de Septiembre, 2013, 16:24, Categoría: La Zona Azul

-Hola niña, ¿qué haces?

-Nada

-¿Nada? Tú siempre estás haciendo algo...

-En realidad estoy llorando.

-¿Y eso? en 4 años que tengo de conocerte nunca te he visto llorar.

-¡Exacto! ¡Demasiada humedad por dentro!

No tengo una razón especial, hoy lloro por tí, por mí, por nosotros, por todo, por todos y por nada.

Por las guerras, por la soledad del alma, por los amores desencontrados, a lo mejor suena a herejía, pero así se debió haber sentido el redentor cuando quiso sufrir él por todos los demás...

-Gretel, yo casi nunca entiendo lo que dices, pero me gusta estar contigo... ¡Oye! ¡Te tengo una sorpresa! Paso por tí en una hora.

-Son las 8:45 p.m. y mañana me levanto a las 5, mejor nos vemos otro día, ¿no?

-Hoy no hay pretexto, paso por tí, te voy a llevar a ver a alguien que quieres mucho, ¿vale?

No te recojas el cabello...

 *

Noche sin luna. Casi sin cielo. Miles, millones de estrellas brillantes cintilan sobre nosotros. La camioneta sube y sube hasta que no puede más. Me das la mano para bajar y reparas en mis tacones, solo sonríes.

Avanzamos entre arena y mas arena, hierbas, piedras, espero ver insectos, pero no, solo silencio y noche oscura.

Llegamos a un escampado al borde. Unas rampas para salto en bici, una esterilla. Extiendes el edredón y me das la mano, me ayudas a sentarme, unas bebidas y el cielo infinito con tu silueta recortada. Suspiro brevemente mientras volteo a un lado.

-¿Dónde está?

-¿Quién?

-Me dijiste que iba a ver a alguien que quería mucho...

-Pensé que habría luna, pero no... ¿Me perdonas?

-¡Niño! ¡Esto es hermoso! ¡Casi increíble! ¡Me dejaste sin palabras ni respiración!

-Gretel...

-Calla, no me llames así, sabes que no me gusta mi nombre.

-Pero tu segundo nombre, el náhuatl si te gusta, ¿no?

-Si, por su significado... Te quiero...Nahieli...

-Mujer Blanca, así te voy a llamar ahora, tu piel es casi transparente...

-¿Mujer Blanca? ¿Iztaccíhuatl? ¡Ja, ja, ja, me sonó a leyenda!!

-Es que así eres tú a veces, como una leyenda, rara, enigmática.

-¿No creo, yo soy simple pero la gente es muy complicada!

-¿Escuchas?

-Si, solo silencio, no quiero regresar a la ciudad, esa ciudad caliente que me sofoca.

-¿Dormimos aquí?

-¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! ¿Podemos?

-¡Claro! Si te da frío te abrazo, ¿quieres?

Me lo dices mientras tomas mi tobillo derecho torcido y lo sobas entre tus manos callosas de tanto cortar madera y construir saltos para las bicis.

Siempre me ha gustado ese tacto, áspero, de manos trabajadoras, fuertes, creadoras, sabias.

Así como has llenado este cerro de caminos y de puentes, así has sabido llegar a lo mas profundo de mí, con delicadeza  a veces, con fuerza las otras, pero siempre me dejas decidir el sendero nocturno que habremos de seguir...

 

-No lo sé, no tengo frío. La brisa es deliciosa, quiero sentirla en la piel, quiero llevármela de regreso...

-Te puedo traer cada noche o cada fin o cada que tú quieras...

-Es que no quiero irme, regresar, volver. En este momento ese acto sería tan significativo, como mirar atrás, a lo vivido a lo ya superado, no quiero, no quiero, no quiero!!

-¡Shhhh! Está bien. Ven.

Me dices suavemente mientras me abrazas y recargas mi cabeza en tu hombro. Minutos que se convierten en horas. Susurros que no tienen destino. Entrelazas nuestras manos en mil nudos ciegos y yo solo veo estrellas que se reproducen arriba y abajo, la ciudad llena de luces, de esas luces que encandilan, que no dejan ver.

 *

-Es en serio, no quiero volver.

-Linda, ten cuidado con lo que pides, tú me enseñaste eso.

-No soy linda, soy "Mujer Blanca", acuérdate.

-Izta, ten calma, todo lo malo pasa...

-Pero el mundo no pasa niño, el mundo se queda, el hambre, el sufrimiento, no quiero regresar a eso.

-Entonces me cambiaré el nombre yo también, yo seré el Popocatépetl!!

-Jajaja!! Te he dicho que ya no fumes!! Cerro que humea suena curioso...

-Pues yo no lo decía por el humo del cigarro, sino porque soy como un volcán en erupción!!

-Jajaja. No te hagas tanta propaganda.

-Las bebidas se llenaron de arena!!

-Nosotros también, me abrazas un ratito para dormir??

-Ven.

 *

El tiempo parece detenerse y no duermo, no podría con ese espectáculo ante mis ojos. Quiero llevarme las estrellas dentro y fuera. Dormir-no dormir-soñar-ensoñar-ensoñarme...

Me enredo y desenredo en tus brazos y pienso que podría pasar así una eternidad entera y lo deseo, lo deseo tanto...

 *

-Izta despierta, hay relámpagos, va a llover, te llevo a tu casa.

-No quiero regresar, vamos a mojarnos!!

-Anda, son las 3:00 am casi tienes que levantarte. No siento los brazos de tenerte entre ellos toda la noche. Tienes el cabello lleno de arena, lo traías mojado verdad??

-Si, acababa de bañarme.

-También tus brazos se sienten rugosos, se te pegó la arena con la humedad.

-No siento las piernas, no me puedo levantar.

-Dame la mano. Gretel, no inventes, en qué has estado trabajando, las tienes igual de ásperas que yo!!. No pesabas tanto cuando llegamos, creo que todavía estoy medio dormido. Anda, ven!!

-No puedo levantarme, me siento muy pesada, densa, extraña...

-Déjame llevar las cosas a la camioneta y vengo por tí para ayudarte, con los tacones no vas a poder bajar la pendiente.

-No te vayas, no me dejes sola.

-Bueno, te llevo primero a tí, pero levántate.

-No puedo.

 *

Primera Plana

El día de hoy han aparecido dos nuevos picos en el horizonte de nuestra ciudad. Nadie se explica cómo se formaron en una sola noche, uno de ellos desprende humo, mientras el otro permanece nevado, curioso contraste.

En el ánimo de bautizarlos le han encontrado forma de mujer dormida, acostada, una mujer blanca que en Náhuatl se dice Iztaccíhuatl. Mientras su compañero será llamado Popocatépetl por las fumarolas que desprende continuamente.

Los ciclistas de montaña tendrán que trazar nuevas rutas ya que han desaparecido los cerros en los que habitualmente practicaban.

 *

A Miguel por llenarme esa noche de estrellas.

 *

Pintura de Jorge Aragón.

*

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Emperador de la Nada

Por Leócrates - 4 de Enero, 2013, 16:28, Categoría: La Zona Azul

Cambios. Demasiados cambios. Ya no conozco ni a la mitad de mis vecinos y más de la mitad de mis familiares me resultan ajenos. ¿Dónde han quedado mis raíces? ¿A qué o a quién pertenezco? ¿Qué ha permanecido fijo desde que era un niño a la fecha?
Cambios y más cambios: escaso arraigo, mínimo compromiso, nula permanencia. Y los poetas peleados a muerte con las matemáticas... ¿adónde vamos a ir a dar?
Ya no existen pretenciosos paradigmas generales, nada más quedan pusilánimes perspectivas particulares que no logran explicar ni darle forma a nada.
Los procesos complejos, los aprendizajes profundos y duraderos se están extinguiendo; los manuales de entrenamiento rápido y extraespecífico están a la orden del día.
Pedacitos de hombre, pedacitos de mujer pululan en el espacio: la Humanidad entera deambula entre polvo, cenizas y desesperanza.
Pero hay que levantarse temprano para ir a trabajar, cumplir un horario a cambio de unos cuantos papeles abstractos: salarios amargos que, aún en los mejores casos, no cubren el costo de una sola gota de sudor, de llanto o de sangre.
Así veo este día al mundo, quizá porque amaneció nublado, quizá porque estoy resfriado, quizá porque me siento existencialmente agotado y a punto de la dimisión. ¡Qué triste que ese ser, mitad ángel, mitad animal, que habita dentro de mí, no sea más que un infeliz Emperador de la Nada! ¡Qué asco, qué vergúenza pertenecer a la depredadora raza humana! ¡Raza asesina de sí misma y de todo lo que le rodea!

 




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Vieja disertación insomne.

Por Jessica Adriana Gómez Rosas - 27 de Octubre, 2011, 19:53, Categoría: La Zona Azul

Este es uno de los tantos días de insomnio y de melancolía; no hay refugio ni en el psicoanalista. No se pueden sentar, en un diván, los pesares; ese sillón de confort no es un quirófano de cirugía emocional, ni una clínica de catarsis para desaparecer, con cremas reductivas, las desesperanzas. De tantos pesares, hasta la Luna tiene el párpado caído; hasta la noche es de azul oscuro. El romanticismo, y su color imposible, tiene tintes de negrura.

Los cadáveres neoposmodernos vomitan inconformidades hacia las relaciones interpersonales; todos lo dicen: “no se debe buscar un amor sin correspondencia” pero, aquellos decidores, qué van a saber de la locura fabricada por una mirada encadenada al desconcierto, qué van a saber de encuentros pasionales sin futuro, qué van a saber de la adicción a los imposibles, qué van a saber de los placeres masoquistas que comen utopías, qué van a saber de las necedades, qué van a saber… Sin embargo, todos nos empeñamos en saberlo y en deshebrarlo con la razón.

El aprendizaje de la época consiste en vivir a través del mundo positivista, racional e ilustrado. Así, las mujeres han tenido que insertarse en el globo de la intelectualidad; de tal forma, ya no se les ve como féminas de intuiciones desarrolladas por la maternidad, ni como entes que sólo gozan de emociones y no de pensamientos. Pero siguen siendo contrarias la sensibilidad y razón, los entes neoposmodernos carecen de sensatez aristotélica. ¡Qué difícil es reconciliar los contrarios!

La hiperracionalidad es uno de los males del siglo, dicen que muchos la padecemos, que no es fácil dejar pasar los momentos sin antes haberlos pensado una y otra vez. En cambio, los infantes, hacen travesuras, lloran por ser regañados y, al siguiente segundo de ser consolados, con el abrazo de algún querido, vuelven a la risa y a sentirse satisfechos por el juego que les prepara su vida. ¡Que gloriosa es la esencia de la niñez!, con ella se pueden transformar los asechos positivistas en ideales materializados de autoconocimiento.

La adicción a la INTERNET, al teléfono móvil y a todas las redes sociales que se han conformado en nuestra era, es el medio para combatir la ansiedad producto del exceso de razonamiento y de la falta de autoconocimiento. También la lectura es una forma de alimentar el pensamiento destructivo de la época, porque hasta los libros contribuyen con más desesperanza; se encuentran respuestas, pero cada vez más necias y desgarradoras (“Las ganas de perder la conciencia, vienen de tanto no encontrarla”). A veces, no se encuentran más que incógnitas argumentadas por elogios a la razón.

Esta vez no hay conclusión; esta vez, las lecturas continuarán existiendo mientras los escritores vivos sigan comiendo y los escritores muertos continuen en la memoria colectiva. La lectura existirá entonces y también los que han desarrollado insomnio por la necesidad de llenarse de conceptos. Por lo tanto, seguirán alimentándose las desesperanzas.

Sería más fácil tirarse a la media, a la bola de los resignados, a lo dicho y a lo hecho, al engaño de la modernidad, a todo lo que ya se ha hecho y a todo lo que se ha comprendido y escrito; sería más fácil tirarse como una lagartija vieja bajo el Sol. Pero no, aún no hay que rendirse, puede ser que la vieja lagartija, después de haberse expuesto a los rayos UV, con el hoyo de la capa de ozono como decoración, adquiera un nuevo color; entonces habrá algo nuevo bajo el Sol.

Una mirada de sorpresa ante el color del cielo ¡ah, el cielo y sus nubes!puede renovar el espíritu vaporoso y de abandono. Según Kundera, la levedad es una forma de escapar de la pesada razón. Se puede pensar: ¿cómo mantenerse cerca de la pesadez sin dejar de disfrutar los vuelos vaporosos? Pesadez, entonces, levedad como alivio; Levedad, entonces, pesadez como respuesta. No sólo es factible, es necesario crear pensamientos, ¡pero también experiencias sensibles para discernir! Se puede decidir, entre sumergirse o no, en el espeso mundo de los pensadores, escritores o historiadores. Se puede decidir el sueño a fabricar para darle sentido a la existencia de las moscas.

28 de octubre de 2010. 02:00 hrs

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¿Será?

Por Alejandro Augusto Enciso Sandoval - 7 de Diciembre, 2010, 13:53, Categoría: La Zona Azul

Las cosas que uno ve y oye en estos tiempos son de un órden malsano. Un hombre viejo y contrahecho persigue a una mujer joven y hermosa por los pasillos de una escuela famosa. Un anciano sin dientes mastica cacahuates japoneses con un dolor reflejado en su cara. Una mujer obesa, muestra orgullosa su infección cutánea a todos los que van a su lado. Un sidoso camina por Xola con heridas en la frente, anunciando su muerte cercana.
¿Será que los cuatro jinetes avanzan victoriosos?
¿Será que por fín nos desvaneceremos en el aire como humo de una vela recien apagada?
¿Por fín dejaremos de sentirnos dioses para vernos como figuras de barro?
¿Será que ya morimos y estamos en el báratro?

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