Miscelánea.
De todo un poco.

Informe toxicológico II

Por Leonel Puente - 9 de Octubre, 2012, 9:58, Categoría: Miscelánea.

Todo iba perfectamente hasta que se atravesó mi cumpleaños y un concierto con los Esquizitos. Ahorita (escribo esto a principios de octubre) ya llevaría un mes sin fumar, pero la cuenta ha comenzado de nuevo. Podría dar muchas excusas, podría intentar justificarme; sin embargo, el hecho es que me fumé un cigarro en la miniterraza del Caradura casi al dar la medianoche del 27 de septiembre. Había ingerido algunos whiskys en las rocas y estaba muy contento escuchando en vivo a ese grupo que tanto me gusta. Le dije a mi amigo-valedor, el Doctor Z: -“Ahorita vengo, voy al baño”—mas no fui hacia allá, sino a cometer mi desdeñable acto reincidente.

¿Dónde conseguí el cigarro? Pues, simple y sencillamente, “estaba ahí”, sobre la mesa de la zona destinada a los músicos. El buen Alex F. G. nos había ayudado a colarnos en esa área VIP y me chingué tal cigarro, que ahí estaba, tentadoramente predestinado para mí. No era de Nacho L. P. (él fuma sin filtro y éste si tenía), quizá era del Willis o de la Brisa; no lo sé, no lo investigué ni nadie me reclamó.

El día de mi cumpleaños terminó, el concierto continuó y, afortunadamente, ya sea porque escucharon mis berridos solicitándola o porque ya la tenían programada para los pilones, sí tocaron Santo llamando a lunave, que fue la primera canción que escuché de ellos hace muchos años (todavía no me casaba ni me divorciaba ni el castigo a los pulmones me resultaba preocupante). La noche habría sido perfecta, musicalmente hablando, si también hubiesen tocado Lancha con fondo de cristal...

Al terminar el concierto me fui feliz rumbo a mi casa, o más bien, el Doctor Z me hizo el favor de llevarme porque ya andaba yo muy incrospido. Y fue hasta el día siguiente que caí en la cuenta del peso mi falta y sufrí varias crudas, siendo la moral la más cruel de todas. Otra vez la recaída, una vez más vencido por la nicotina. Sólo fue un cigarro en un mes, pero ese sólo y único desliz da al traste con todo el esfuerzo de abstinencia. ¡Carajo!

Observaciones: Como ya lo había previsto, también tengo que suspender todo tipo de alcohol si quiero mantenerme firme en mi propósito de dejar de fumar. Iré de nuevo a las pláticas que dan en las clínicas antitabaco. De algo me han de servir, quizá esta vez sí me funcionen sus estrategias. La voluntad, la fuerza de voluntad debería ser suficiente; no obstante, necesitaré algunas herramientas para modificar mi conducta.

Pronóstico: Todavía no lo sé, la sombra de la nicotina sigue latente; es como una fiera o un monstruo rapaz que sólo espera la oportunidad de apresar a su víctima en cualquier momento de debilidad.

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Informe toxicológico I

Por Leonel Puente - 10 de Septiembre, 2012, 15:42, Categoría: Miscelánea.

Informe toxicológico I (del 26 agosto al 1 de septiembre 2012):
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Domingo, miércoles y jueves, más de 10 cigarros diarios; además cerveza, vino tinto, tequila, algo de whisky, y hasta un pulque curado de guayaba.
~
Lunes, martes, viernes y sábado, una estoica resistencia al tabaco después de 25 años de severa adicción a la nicotina (1 o 2 cajas diarias). Ningún cigarro me fumé en estos cuatro días y sólamente me tomé una cerveza oscura en el cine Tonalá (el martes).
Observaciones: No lograré dejar el cigarro si no bajo o anulo también el consumo de alcohol.
Pronóstico: No lo sé, lo he intentado tantas veces que ya perdí la cuenta. Pero es posible
aún...
~

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Los hospitales públicos

Por Leonel Puente Colin - 15 de Julio, 2011, 19:26, Categoría: Miscelánea.

Los hospitales públicos son encantadores: amables recepcionistas, cómodas salas de espera, agujas y vendas por doquier, bisturies afilados, sangre en abundancia...
Y lo mejor de todo: mucha, muchísima burocracia.

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Calaveras Lectoras

Por Laurentino Tapia - 27 de Octubre, 2010, 13:13, Categoría: Miscelánea.

Sentada en un callejón lleno de espinas

la calaca devanaba el seso y el corazón

tratando de entender la humana sinrazón

de poner tantos ídolos en lugar de Dios

y luego implorar que Él venga a remediar

todas las formas concebidas por la mente

para hacer realidad el deseo de ser víctimas.

Ya cansada dijo: ¡Que lo resuelva Pilatos,

yo me lavo las manos y voy a reservar

el seso para entender algo más coherente¡

Pero antes de levantar sus bártulos y enseres

para retomar sus deberes, hiló esta amonestación:  

"Ay, Fulanos, que me hagan la barba les agradezco

-me encanta ver mi monumentote allá por Ecatepec.

Me conviene sean cerrados como el mejor candado,

mira, haberme favorecido con el apelativo de santa,

levantarme altares, dedicarme misas y oraciones.

Es padre toparse con ignorantes, fanáticos y sumisos.

Pero me cansan sus aullidos cuando hago mi tarea

cargándome algunos para que haya flores en el panteón.

¿Será que estos pachangosos bien me conocen

y de pura burla me dedican misas y altares

así como me hacen versos y dulces de colores?

¿De dónde sacaron que sobornarme pueden?

¿¡Me honran con eso y esperan que su vida

sea buena, plena, satisfactoria y dichosa!?

¿Quién les dijo que la muerte hace milagros?

¿O más bien me temen más que a Dios,

pues el pobre ha perdido en credibilidad

y respeto lo que "sus hijos" me han dado?"  

Aquí el hacedor de versos le corta por lo sano,

no vaya a ofenderse alguno y a llamarlo gusano.

Si quieres leer, pero no le hallas el modo a la rima,

pide como mejor se te ocurra a la mitad una rebaja

y leyendo sácale a la huesuda una enorme ventaja.

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Prólogo de EYA

Por Leonel Puente - 2 de Septiembre, 2010, 23:57, Categoría: Miscelánea.



Existen ciertas obsesiones que retornan una y otra vez. Por más que se intente desligarse de ellas, continúan existiendo y consumiendo nuestro tiempo, nuestro espacio y nuestra vida misma. En lugar de debilitarse con nuestros esfuerzos para liberarnos, pareciera ser que se alimentan de nuestras energías y contaminan todas nuestras nuevas experiencias. Se convierten en mounstros que nos atormentan, que nos enferman y que no se detendrían hasta destruirnos si no hiciéramos algo para combatirlos.
En determinado momento, dan ganas de rendirse, de dejarse envolver por ese círculo vicioso y sin salida. Sin embargo un día, de pronto, no por suerte, sino por medio de un esfuerzo más genuino o vigoroso del habitual, por fin se encuentra un atisbo de solución.
Existen quienes deciden cambiar y cambian de verdad, pero son muy pocos lo que logran tal cosa, pues, la voluntad, es una moneda que no se acuña espontáneamente. También están quienes continúan casi igual, pero ya son conscientes de que hay otra opción de existencia y, aunque no la pongan en práctica, no pueden seguirse engañando impunemente. Finalmente hay otros, que, por medio de una actividad creativa, le dan forma concreta a esas obsesiones y después se enfrentan a ellas cuando han terminado su obra. Uno de los poetas malditos, Arthur Rimbaud, decía que nadie escribe, pinta, esculpe o crea nada, a no ser para salir de su propio infierno. Así pues, a mediados de septiembre del 2003, dediqué una semana completa para redactar el manuscrito original de ésta historia. Hubo días en que apenas dormí y comí cualquier cosa; rompí muchas hojas y conservé algunas más con un sinfín de anotaciones y variaciones de un mismo pasaje. El quinto día dormí cerca de 15 horas, ya exhausto, y al sexto me levanté para comenzar a pasar en limpio todo el material. En dos días transcribí las hojas que tenían los párrafos más coherentes y puse punto final.
No me resultó fácil tener que revisar de nuevo el texto, de hecho estuve a punto de desfigurarlo por completo, como es mi costumbre, pues a menudo no me ciño a corregir la ortografía y la redacción de un trabajo terminado, sino que quiero perfeccionarlo, sin lograrlo la mayoría de las veces. 
Ahí comenzó otra etapa, tal vez la más difícil. ¿Qué debía hacer con tal escrito? Ya había cumplido, de alguna manera, su "función terapéutica"; la "catarsis liberadora" ya había tenido lugar; bien podía guardar esas hojas en un folder, archivarlas y olvidarlas. Pero no. Recordé entonces una palabras del genial Somerset Maugham: no basta escribir un libro, para liberarse completamente, también es necesario publicarlo.
Habrá quien escriba para sí mismo y es válido, pero, conociéndome, a mí no me basta con eso: necesito comunicar lo que traigo dentro. Quizá haya mucho de vanidad en ello, pero hay algo más: me gustaría saber que alguien se siente identificado con mis palabras o que comprende lo que digo. Si algo así ocurre, mi esfuerzo no habrá sido estéril y mi liberación será más real.

Leonel Puente
Junio del 2008
México, D.F
*Puedes leer el texto completo de EYA en http://chobojos.zoomblog.com
** EYA es nombre, no pronombre. La Y tiene una razón de ser.

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