¿Sigues escribiendo?

Por Leonel Puente - 31 de Enero, 2018, 8:08, Categoría: La Zona Azul

¿Cuántos escritores famosos afirmaron que, aunque no tuviesen lectores o nadie entendiera sus libros, seguirián escribiendo porque para ellos era una necesidad el hecho de escribir?

De pronto me encuentro amigos o familiares que no veía hace tiempo y casi todos me preguntan sobre el asunto de las revistas, de los blogs, de la titulación...

- ¿Sigues escribiendo?- me preguntan.

La última vez estuve a punto de contestar: - ¿Y para qué, si nadie lee lo que escribo? Todos están demasiado ocupados en sus asuntos. ¿Para qué seguir escribiendo si nunca he ganado un centavo por mis cuentos, los artículos o reseñas que escribo?

Hace unos días se me ocurrió leer un artículo en la revista Chilango y tenía faltas de ortografía garrafales y me pregunté: ¿a poco no podría trabajar en algo así y hacerlo mejor? El problema, como diría Bukovski, es que siempre hay alguien controlando las oportunidades. ¿En qué periódico, revista o editorial, ofrecen trabajo a locos desconocidos que escriben sobre asuntos intrascendentes? Y que paguen bien, además.

Durante casi tres años dejé de tener contacto con casi todos mis amigos y con mi familia eran mínimos los encuentros. En casi todos lados hay alcohol y las casas de amigos y familiares no son la excepción. Actualmente ya no tengo la obsesión de beber, pero, como cuando dejé de fumar hace 5 años, me tuve que aislar un tiempo para no recaer, cosa que es muy fácil cuando lleva uno poco tiempo luchando contra una adicción.

El tabaco ya no lo extraño, pero el alcohol sí. De hecho, físicamente resultó mucho más difícil dejar la nicotina, tuve que ir a 5 clínicas y, al final, con un tratamiento combinado de terapia, medicamentos (ansiolíticos) y fuerza de voluntad lo logré.

El alcohol fue otro asunto, físicamente fue menos terrible la abstinencia, sin embargo, "psicológicamente" e, incluso, moral y hasta espiritualmente, aún sigue siendo un problema grave. Hace poco, en una reunión de viejos amigos, con la charla amena y un whisky de excelente marca, se me comenzó a hacer agua la boca y me tuve que retirar temprano.

Cuando dejé el tabaco, anduve muy aceleradísimo, neurótico hasta el extremo y llegué un día hasta a medirme a golpes con un compañero de trabajo en una ocasión en que ni él ni yo tuvimos un gramo de prudencia. Casi no dormía, apenas 2 o 3 horas y a veces nada. De lo neurótico estuve a punto de cruzar la línea de lo psicótico. Me tuvieron que dar un tratamiento de somníferos para poder conciliar el sueño. Besé la cajita de los tafiles después de la primer noche que logré ligar 7 horas de descanso.

Cuando dejé el alcohol, sucedió lo contrario, me asaltó la depresión y hubo días enteros en que no quise salir de casa. Algunos días ni siquiera me quería levantar de la cama para realizar la más simple actividad. La pura terapia no funcionó por mucho tiempo, tuve que recurrir de nuevo a la ayuda de la química y la psiquiatría. Esta vez los antidepresivos. Y tomaba muchísima coca-cola y café. Siempre he sido de "buen comer" y mi organismo tiene buen metabolismo, pero me puse a comer de forma compulsiva. Afortunadamente solamente subí un poco de peso, pero he visto a otras personas, en especial a mujeres, que en un año se desfiguran totalmente por ese desorden alimentario.

Y pues bien, escribo entonces para mí mismo y no debo estar enojado ni con mis amigos ni con mis familiares de que no lean mis textos aunque siempre me pregunten, supongo que "por educación": ¿sigues escribiendo?

Al menos le servirá de calentamiento a mis dedos para comenzar a trabajar en la computadora, cada mañana.

****

¡Enfócate!

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Un mes sin Coca-Cola

Por Leonel Puente - 30 de Enero, 2018, 12:08, Categoría: La Zona Azul

Hace 5 años dejé de fumar.

Hace 3 años dejé de tomar.

Hace 6 meses dejé de utilizar antidepresivos.

Hace un mes dejé de beber Coca-Cola.

¿Y todo eso qué, en qué cambia el mundo con eso?

De lunes a viernes me dedico a vender y comprar libros usados; ya solamente los sábados trabajo como mesero en banquetes elegantes, en mayor parte bodas de la alta sociedad. Muchos años me dediqué a trabajar en restaurantes, luego me pasé a los banquetes y desde hace dos años, combino dos actividades: la venta de libros y las bodas de fin de semana.

En muchas ocasiones, en un solo día como mesero, gano más que toda una semana vendiendo libros, ¿tendrá algo que ver el hecho de que México es un país tercermundista (o, como ahora se dice: "en vías de desarrollo")?

Ayer, en todo el día no vendí un solo libro y me quedé pensando: ¿Ya será tiempo de comprar un galón de gasolina para rociárselo a los anaqueles y arrojarles un cerillo? Ganas no me faltaban, pero decidí "cerrar mi changarro" e irme al cine. Fui a ver la tan aclamada La forma del agua, nóminada a 17 mil Óscares y sumamente recomendada por muchos medios. La verdad, no entendí un carajo. Me divertí un rato y dejé de pensar en el galón de gasolina y el cerillo, pero nada de maravillarme ni salir extasiado, como en aquellos tiempos de mi adolescencia en que el cine era como un universo paralelo al cual podía acudir para enriquecer mi realidad...

Está muy bien divertirse, distraerse, disfrutar de un rato ameno; pero yo necesitaba algo más allá de eso. Salí a la avenida Reforma y me puse a leer en una banca. Hacía mucho frío, más de lo soportable con un solo suéter, pero el final del libro de Heidemarie Schweirmer, Mi vida sin dinero, me hizo olvidar el clima, la mala suerte, la película poco sorprendente y los 48 años que tengo, sin haber todavía hecho nada trascendental.

El Ángel de la Independencia, que no es Ángel sino una Victoria Alada, brillaba imponente y después de finalizar el libro me quedé ahí, cerca de 10 minutos mirándolo...mirándola. La diosa Nike. ¿De verdad se podría vivir sin dinero, especialmente en un mundo capitalista o, peor, tercermundista (con lo peor del dinero sin muchos de sus beneficios)? La señora Schweimer lleva más de veinte años viviendo del trueque, y no es porque sea indigente o algo por el estilo, tiene licenciatura en Pedagogía, otra en Sociológía y en Psicología. A veces da terapia por un boleto de teatro; en otras ocasiones lava trastes a cambio de una comida; fundo un Centro llamado Da y Toma en donde se pueden intercambiar productos o servicios, según las capacidades y necesidades de cada quien...

Y, casi al final, habla de Dios en una carta con un ministro evangelista. ¿Quién más que un gran Poder Superior, si no, para cuidar a una mujer que, a los 52 años, desde 1996, decidió no utilizar dinero para relacionarse con el mundo circundante?

Tengo 48 años y no he realizado aún nada reelevante para el género humano. ¿Me moriré igual que mueren la inmensa mayoría de los más de 7 mil millones de seres humanos que actualmente habitan el Planeta Tierra?

Nacer, crecer, reproducirse y morir. Eso dice el libro de biología desde la primaria. Los organismos vivos, realmente vivos, deberían, además, trascender de alguna manera.

He dejado de ingerir algunas cosas que dañaban mi organismo; ahora, también, al amanecer me tomaré un vaso de agua simple, veremos qué ocurre...

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El peso de los años

Por Leonel Puente - 26 de Abril, 2017, 1:02, Categoría: La Zona Azul

Hace 7 años, todo iba viento en popa. Aparentemente...

¿Cómo íbamos a saber que ya no quedaba mucho tiempo para continuar con este gran proyecto? Cuando cruzamos el millón de visitas, nos pusimos muy contentos y nos comenzamos a emocionar. ¿Acaso estaba próximo a realizarse nuestro sueño dorado de poder vivir de nuestro trabajo?

Así como a un futbolista que le pagan por jugar, así como un conferencista que se sostiene simplemente hablando o, caso casi milagroso, un poeta que puede vivir, en vida, de su poesía; así, nosotros, trabajábamos con la intención de que llegase un golpe de suprema suerte o una idea viable para transformar nuestras publicaciones de papel en pan. Y de vez en cuando, en queso y vino.

Pero, entonces, mi padre enfermó y ya no pude seguir colaborando con la constancia adecuada. Y, luego, al final de ese fatídico 2011, el Maese Marroquín también cayó en cama y con él, la columna vertebral, el corazón y el cerebro de los Chobojos.

Cervera no dejaba de enviar escritos y el Maese intentó instruirme sobre el posible curso del mundo virtual que había creado y las posibles vías de hacerlo concreto en el mundo físico. Pero de computación yo no sabía más que casi nada. Y la verdad es que, sin él al frente, nadie, ni su hijo ni este ahijado suyo le dimos continuidad al plan general.

Y luego, Cervera se regresa a Lora del Río, después de 42 años en México. Extraño muchísimo esos lunes de café con su plática sabia. Primero solo hablábamos de nuestro amigo común, luego comenzamos a conocernos un poco entre nosotros y, los últimos días que estuvo en esta ciudad, iba casi a diario a su departamento en la colonia San Rafael a verlo un rato. ¿Lo volveré a ver en esta vida? Ya tiene 84 años y España no está en otro planeta, pero no sé si el tiempo y mi escasos recursos me alcancen para poderlo ir a visitar. No creo que él quiera o pueda volver por acá, aunque sé que le tiene mucho cariño a México pues, desde 1968 hasta el 2014, fue su hogar fraterno.

Yo también peleé en mil batallas, y en todas fui derrotado, por truhanes y canallas, pues solamente fui un simple soldado. Sin embargo, tú, mi querido Juan, profeta del polvo, redactaste cientos de entrevistas, miles de poemas y casi cien libros llevaste a la imprenta. Yo jamás he publicado un libro ni sé si lo haré algún día. Un simple diploma de la UNAM, de hace más de veinte años, por un cuento apasionado, no hace ni la menor sombra a tu prolífica obra.

Pero volvamos a los Chobojos, al Mundo Cultural Chobojos, No sé qué pasa con las estadísticas, por ejemplo: desde hace tres años, se registran las visitas cada mes, pero luego desaparecen. Y no son pocas. ¿Qué sucedió? Antes de eso, combinando todos los blogs, superábamos las 100 mil visitas mensuales y, de pronto, ya no se quedaban registradas.

Y luego las imágenes. Todas las imágenes solamente duran un rato y luego queda un recuadro vacío. Los textos no se borran, pero ya no puedo poner nuevos artículos gráficos ni ilustrar los artículos.

Y, de pronto, nunca falta quien me diga ¿y qué pasó con los Chobojos? ¿Siguen o ya desaparecieron? Siento pena, siento verguenza y, a veces, como hoy, pasada la media noche, creo sentir el espíritu de mi Maestro rondando por mi casa, mirándome con aquella mirada inquisidora a la que no le hacían falta palabras.

¿Qué más queda de todo aquél brillante plan?

Hoy no podré dormir en paz con el espíritu del Master rondando mi casa y, el peso de mis 47 años, aunque me sienta de 30 y tantos, han caído sobre mis espaldas de un solo jalón. Tenía, hasta hace un rato, cuarenta canas; ahorita, ya tengo cuatrocientas, en menos de una hora.

¿Era mucho pedir "nuestro pan y nuestro arte" para no tener que emplearnos en cualquier cosa?

Tengo que ir a ver a Ruy Amp, quizá él puedo decirme qué podríamos hacer o, al menos, podríamos compartir un café mientras jugamos una partida de ajedrez junto a las cenizas de aquel loco, padre suyo y padrino mío.

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Una Biblia cualquiera...

Por Leócrates - 31 de Diciembre, 2015, 13:38, Categoría: El Camino del Retorno

(31/XII/2015) Hoy no se iba a abrir la librería; sólo vine a trabajar unas horas, pero ni siquiera me interesa si me pagan o si se vende algo, más que nada lo tomo como una forma de terapia ocupacional. Mi padre murió hace 4 años, mi hermano está de luto por un amigo, mi hermana está enojada con su marido, mi madre quiere ir a Querétaro y yo tengo ganas de estar solo, hoy amanecí demasiado neurótico.

Abro maquinalmente las cortinas de metal y me dispongo a mirar a través del cristal los escasos carros que pasan (escasos en relación a la fecha, en realidad, si los contase, serían muchos, la ciudad está más hecha para que circulen carros que para que vivan en ellas las personas).

La voz de la locutora de la estación de jazz me pone de buen humor, siento ganas de llamar y pedir Equinox, de Jhon Coltrane, pero me contengo, luego ni contestan y no tengo ganas de ningún tipo de contradicción: ya es demasiada la contradicción y ambiguedad internas que este día me cargo. Aniceto Aramoni dice que no hay peligro de suicidio si el individuo aún alberga dudas sobre la existencia. El verdadero suicida está ya en otra dimensión, su alma es presa de la desesperación total y de la absoluta negación por la vida. 

Dejo que fluya la mañana y que llegue el mediodía. Pienso en Baudelaire, en Maupassant, en Manuel Acuña, en Artaud, en O´Gorman, en Hemingway, en Quiroga, en Mishima, en Alfonsina Storni, en Virginia Woolf, en Chaikovski...No todos lo lograron, algunos nomás lo intentaron.

En una famosa casa de subastas, la nota del intento fallido de Charles Baudelaire alcanzó una suma extraordinaria. Hasta la desesperación tiene un precio para el homo sapiens. "Me mato porque ya no puedo vivir más. Me resultan insoportables el cansancio de dormirme y despertarme. Me mato porque soy inútil para los demás y peligroso para mí mismo. Me mato porque me creo inmortal y espero."

Llega un cliente femenino. Hasta donde recuerdo, decir "clienta" o "águilo" (para águila macho) no es correcto; pero debo atender el negocio en lugar de volarme con mis disertaciones gramaticales mentales.

- "Tiene una Biblia".

- ¿Alguna en especial?

- No, quiero una Biblia cualquiera; pero si tiene una de Valera, mejor...

- Buena elección, a mí también es la versión que más me gusta...(iba a decir "me gustaba", cuando acostumbraba leer ese interesantísimo libro de política porque sus propuestas de dominio global son muy viables, pero desde el boom de la internet, otro es el dios que controla al mundo).

Existe un libro del Libro que nunca deja de gustarme, especialmente un versículo y en la traducción de Cipriano de Valera, revisada por Casiodoro de Reyna: "Si muerde la serpiente antes de ser encantada, de nada sirve el encantador". Eclesiastés 10:11.

Con esa advertencia y los cuentos de Kalimán, ya tiene uno ciertas armas para defenderse en la vida y tratar de no ser tan infeliz: "Quien domina la mente lo domina todo...Quien domina a otros es poderoso, pero quien se domina a sí mismo es invensible".





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La literatura como mercancía

Por Leócrates - 30 de Diciembre, 2015, 13:03, Categoría: El Camino del Retorno

(30/XII/2015) Hoy si ha estado muy mal la venta: tan solo un libro y muy barato. De repente decido a darle rienda suelta a una idea que ya traía y me pongo a buscar varios libros con precios entre 45 y 75 pesos. Dicen que no hay cosa peor que un idiota con iniciativa, pero hoy amanecí con algunos gramos de autoestima. Una vez que tengo tres docenas los amontono cerca del aparador con un letrero que dice $50 pesos. Para no verme gandalla con mi empleador, "dono" tres libros míos algo maltratados, uno de Eco y dos de García Márquez (para también correr riesgos y pagar mi parte de responsabilidad). En menos de lo que aletea un colibrí, El nombre de la rosa pasa a otro dueño. El nuevo dueño, en cuestión, es un muchacho de unos 20 años que venía buscando "algo que leer". Le platico someramente la trama de la famosísima novela de Eco y le brillan los ojos, saca su billete y sale disparado; conozco ese comportamiento, hace tiempo yo era así y me devoraba los libros con un hambre de niño de hospicio intelectual.

Viene un señor de edad y me pide algo de algún ganador del Nobel, le ofrezco los de García Márquez y me dice que no, que ya le perdió el gusto, no el respeto pero sí el gusto. Me viene a la mente Solschenitzin para recomendárselo, pero no digo nada. Entre el montón de libros de 50 pesos encuentra uno que se títula Cinco novelas clave de la literatura hispanoamericana de un tal Antonio Sacoto, lo hojea un poco, ve el índice y me dice: -"Este". -"Las he leído todas, sabe usted...creo que va a ser interesante conocer la opinión de otra persona sobre estas maravillosas obras". Le respondo que sí, que seguramente va a ser muy interesante porque "no sólo son cinco novelas clave de la literatura hispanoamericana sino de la literatura universal". Entablamos charla entonces sobre las exquisiteses de las letras y terminamos hablando sobre El Quijote. Me dice:-"Nunca he podido pasar de los molinos de viento". -"Yo sí, pero nunca he llegado al final...¿Sabía usted que en este año se cumplen 400 años de la publicación de la Segunda Parte del Quijote?...¡No! Pues así es, en un inicio, El Quijote no era tan largo como lo fue después y, de hecho, es posible que sea la primera novela propiamente dicha en donde los personajes principales tienen un desarrollo psicológico complejo, antes de eso, los Míos Cid y los Roldanes eran cantares de gestas, siempre de los personajes de la nobleza y siempre de los vencedores...a Don Quijote y a Sancho Panza, el choque con la realidad los va moldeando, los va transformando a lo largo de la trama de sus singulares aventuras, no terminan siendo como eran...".

La presencia de un nuevo cliente me detiene de mis desquiciadas disertaciones y me tengo que despedir del cliente anterior. No me molesto, al fin de cuentas mis esquizofrénicas opiniones no deben ser fomentadas por más de algunos minutos. Me dispongo a atender a otra persona con no sé qué gustos, intereses o manías. Y resulta ser un individuo muy chistoso y muy grosero; me pregunta por un título que no está y luego me pide que le recomiende algo "interesante de a de veras". A todo lo que le sugiero dice que no de forma tajante y altanera. La neurosis ajena me divierte mucho, por eso digo que es muy chistoso, pero después de un rato de intentar atenderlo me comienzo a impacientar tratando de que no lo note. Casi a punto de sacarme de quicio, abruptamente decide irse y yo vuelvo a respirar a todo pulmón. ¿Y esos corajes quién me los paga?

Llega una señora, pone dos bolsas llenas de libros sobre aparador y me pregunta a quemarropa: -"¿Cuánto me da...? Y tenga en cuenta que ya soy clienta...". Reviso el material. Nada extraordinario, sólo una que otra cosa de interés general. De hecho, le devuelvo más de una tercera parte porque son libros de texto escolar, carísimos en su temporada, pero comercialmente insignificantes después de su uso. Hasta abajo encuentro Caballo de Troya 1 y 2 junto con Azteca de Gary Jennings (que se lee en México más que La visión de los vencidos de León Portilla). No es literatura que me atraiga, pero esos tres títulos están en la lista de "cotizados". Le digo: -"Le doy $50"-"No; quiero $100 de menos, fíjese que vienen dos caballos de Troya y un Azteca...". No sé porque carambas, pero me surge un impulso que no puedo detener y con toda la intención de hacerla enojar le pregunto irónicamente: "¿Están buenos? ¿De qué se tratan?". Se me queda viendo como si yo fuera marciano. Me carcajeo para mis adentros, pero no se lo hago notar...-"Le doy 60". -"70 y órale!". -"Va que va". Le pago y me dice: -"El otro señor me daba más". No le creo en lo absoluto, yo apenas soy aprendiz en esto de comerciar con libros y sé que precisamente ese es el negocio de los libros usados: comprar lo más barato posible y vender lo más caro que la demanda de los clientes y la moda lo permita. Pero total, no lo hice tan mal para ser la primera vez.

Llevo los libros al área de nuevas adquisiciones, anoto el gasto y una brevísima descripción del lote comprado; acto seguido, pongo el Caballo de Troya I en el aparador y casi me lo arrebata un cliente. Como está muy maltratado, se me ocurre decirle: -"$70". El individuo saca el dinero y paga sin chistar y se va. ¡Ver para creer!

¿Y yo de qué me quejo si, hace algunos años, para conquistar a una ladie pseudointelectual me tuve que echar tres libros de Coelho al hilo y decirle que eran una maravilla? Además me la pasé muy bien con ella y los libros los canjeé después con un amigo por Las variedades de expériencias religiosas de William James. La vida es muy corta como para asesinar a todo aquel que no haya leído a Nietzsche.

Hablando al chile, también hay veces en que me la creo que el universo entero conspira para que yo logre mi leyenda personal. Nomás que en mi caso, el azotón con la vida real cada vez es peor. Lo que sí es indiscutible es que existe una enorme demanda de literatura como moda, como mercancía en el mercado de las personalidades. Aquí no estoy para juzgar las lecturas de nadie, cada quien puede tener las patologías literarias que le vengan en gana y la simple estrategia de venta dio resultado y salvo el día. Mañana otro día será.

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Polvo, papel y jazz

Por Leócrates - 28 de Diciembre, 2015, 13:22, Categoría: El Camino del Retorno

Alguna vez había entrado ya a esta librería y, por alguna extraña razón, sabía que algún día trabajaría yo aquí. Se combinaron ciertas cosas, se concatenaron los tiempos y, hoy, Día de los Inocentes 2015, comencé a laborar a las 11am. Han venido unas diez personas a preguntar por tal o cual libro de moda y no estaba ninguno (¿qué no ven el letrero que dice: "libros usados"?); también han venido tres personas a preguntar por el anterior encargado de la librería y me han pedido que, si lo llego a ver, le haga patentes sus efusivos saludos y buenos deseos de Año Nuevo. Dos señoras me han pedido que las oriente sobre determinada dirección.

Son las 2pm y sólo he vendido un libro de adivinanzas para niños y he reacomodado un poco el escritorio donde se archivan los materiales. Sintonicé la estación de jazz que suelo escuchar y puse manos a la obra para conocer un poco más acerca de la ubicación de los libros. Tiré a la basura varios periódicos empolvados y algunos pedazos de plástico...¿por qué molesta tanto el polvo ajeno y el propio lo pasa uno a menudo por alto? 

Apenas llevaba unos cuántos minutos revisando los anaqueles y de pronto mi mirada se quedó trabada en un nombre: Jacobo Grinberg-Zylberbaum...Meditación Autoalusiva...Jamás fue mi profesor en la facultad, pero tuve el gusto de tomar alguno de sus cursos extracurriculares hace 26 años...No entendí casi nada, para ser sincero, mi mente era demasiado cuadrada para poder comprender su conocimiento, mis oídos no estaban preparados para escuchar sus enseñanzas más allá de las meras palabras...Vuelvo a colocar el ejemplar en su anaquel, quizá después le daré una revisada; por el momento, acciones mucho más prácticas e inmediatas me reclaman.

Suena la campana. Un cliente. Quería Moby Dick, de Herman Melville. Busqué la obra y nada más estaba el tomo 2, el tomo 1 no se encontraba en su sitio. "No va a ser tan simple trabajar aquí"-me digo. El malogrado cliente es un joven de unos 20 años, muy amable; platicamos unos minutos sobre este libro, escencial para la literatura norteamericana y para la literatura universal; conversamos también un poco sobre una película que actualmente se exhibe en los cines titulada En el corazón del mar, que según cuenta la historia real en la que Melville se basó para escribir su inmortal novela. El muchacho me platica que en el noticiero miró un reportaje sobre una ballena blanca que habían detectado en el océano recientemente y por eso se animó a buscar el texto.

Viene otro cliente y compra Los tipos duros no bailan, de Norman Mailer. Me pregunta si tengo algún otro título de este autor y busco en el sitio correspondiente, pero no, no encuentro más material. El comprador se va y yo me dispongo entonces a dar de baja del archivo los libros vendidos y me topo con que sí había otro libro de Mailer, Crónicas presidenciales. Entonces me doy cuenta que hay dos clasificaciones en la librería: un orden alfabético de novelas y otro orden, también alfabético, pero por temas generales. Me digo: "Eres un inepto, estás despedido"-pero luego me perdono y prosigo con mi día, con mi primer día de trabajo en esta librería de viejo, cuyo interior es un pequeño laberinto ordenado. Sigue sonando el jazz en la radio, siento que ya es la hora de comer y también siento un poco de frío. Por hoy, ya no moveré más cosas de su lugar ni investigaré más; al terminar mi comida continuaré, si se me permite, con la lectura de El día que Nietzsche lloró y a ver que me depara el destino.

 

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Miedos y prohibiciones

Por Jacobo Ojeda y Leonel Puente - 25 de Noviembre, 2015, 19:52, Categoría: Choritos

Tus miedos son tus prohibiciones.

Tus prohibiciones son tus miedos.

Cada quien se prohíbe lo que sus propios miedos le indican...

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CONSTITUTIONS. La Gran Logia.

Por Leócrates - 29 de Julio, 2015, 10:12, Categoría: SEPTIEMBRE

Primer informe a mis camaradas esquizofrénicos:

**Las Constitutions estipulaban que "el Rey Jorge I entró en Londres en toda su magnificencia el 20 de septiembre de 1714 y, después de que la rebelión fue sofocada, en 1716", los miembros de las cuatro logias resolvieron fundar la Gran Logia. En referencia a 1716, Anderson estaba utilizando el calendario juliano antiguo según el cual, hasta 1752, el año empezaba el 25 de marzo. La reunión en la que se decidió formar una Gran Logia tuvo lugar en febrero de 1717. Luego, Anderson declara que en esa primera reunión los miembros presentes decidieron "elegir un Gran Maestro entre ellos mismos, hasta que tuvieran el honor de que un Hermano Noble fuera su jefe".

Los Masones. Jasper Ridley.**

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